“Hay que incentivar el uso de los subtes para mejorar el tránsito”

Lo dijo José Cuervo Argudín, el hombre que le cambió la cara a Barcelona.

“Una ciudad grande e importante como es Buenos Aires sólo puede estar ordenada con una política pública sostenida en el tiempo, que sea avalada por los distintos gobiernos de turno, sin importar el signo político”.
A esta conclusión ha llegado José Ignacio Cuervo Argudín, el hombre responsable de la organización económica y cultural de Barcelona, que convirtió a ese ayuntamiento en un ejemplo de las transformaciones para la renovación de otras ciudades del mundo.

De visita en la Argentina, Cuervo Argudín comentó algunas estrategias utilizadas en Barcelona para atenuar problemas como el tránsito, la basura y el cuidado del espacio público. Temas que preocupan a los porteños y que cada año se reflejan en las demandas y denuncias.

“Nuestro gran desafío fue ordenar el espacio público. Mejoramos las plazas, los parques y las terminales de los transportes públicos. Luego impulsamos la cultura para ofrecerles espectáculos y espacios de arte a los vecinos y a los turistas. Ese fue el primer cambio, que tocó su punto máximo con la organización de los Juegos Olímpicos, que se realizaron en un momento en que en Barcelona había un 22% de desocupación y que teníamos que crear una ilusión en la gente”, dijo Cuervo Argudín.

El tránsito y el transporte público son uno de los grandes problemas que tiene Buenos Aires. En realidad es un problema que tienen todas las grandes ciudades. Nosotros tratamos de brindarle un excelente servicio de transporte público ferroviario al vecino. Para eso potencializamos los trenes y los subtes. Creamos nuevas líneas y mejoramos los recorridos. También desalentamos el uso de los automóviles y los ómnibus.
Para que la gente no usara más sus coches y mejorar el tránsito aumentamos el costo de los estacionamientos en el centro de la ciudad. Pero al potencializar el transporte público ferroviario y al no haber tantos colectivos en la calle, el tránsito mejoró notablemente. Y la gente prefirió usar los trenes y los subterráneos.

“El gran desafío de la gobernabilidad -sostuvo Cuervo Argudín en la jornada- no desde el sentido partidocrático es cómo sumar los intereses de los diversos actores a la planificación, articulándolos sin demorar el proceso de decisión y sin entrar en un estado deliberativo permanente que lleva a hipotecar el futuro”, concluyó.

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