Los ministros Daniel Chain y Diego Santilli pelean por 150 millones del crédito del Subte para sus respectivas carteras. La oposición prepara pedidos de informes para conocer las demoras en el llamado a licitación de las nuevas obras. Mientras tanto, la Ciudad paga los intereses de un dinero que aún no utiliza.

La llegada de 480 millones de dólares para extender la red de Subtes debería haber sido una feliz noticia. Sin embargo, el tiempo mostró una increíble improvisación que provocó una feroz interna entre los ministros Daniel Chaín (Desarrollo Urbano, de donde depende orgánicamente SBASE) y Diego Santilli (Ambiente y Espacio Público, sucesor del actual presidente de SBASE Juan Pablo Piccardo).

A poco de producirse el depósito de los 480 millones de dólares, producto de la venta de bonos Tango al 12,5% anual en el exterior, se supo que Subterráneos de Buenos Aires aún no había terminado los pliegos para llamar a licitación la prolongación de la línea H hacia Facultad de Derecho y Sáenz. Aparentemente, discrepancias muy fuertes entre Chaín y Piccardo sobre la forma en que debería realizarse la licitación estarían demorando la pronta adjudicación y comienzo de tan necesarias obras.

Según estimaciones, SBASE utilizaría este año 65 millones de dólares para terminar las obras en marcha en las líneas A, B y H, lo que dejaría margen como para que se reasignen 150 millones del crédito a otros gastos. Allí se produce una disputa entre Chaín, que quiere el dinero para que AUSA (Autopistas Urbanas S.A) realice once pasos bajo nivel, y Santilli, que pretende financiar obras de bacheo y reconstrucción de veredas. Para que se pueda realizar la reasignación del dinero del préstamo del Subte, se debe contar antes con permiso legislativo.

Sin embargo, la oposición no sólo está poco dispuesta a permitirlo sino que prepara pedidos de informes para saber por qué SBASE aún no terminó los pliegos ni realizó los llamados a licitación prometidos en marzo.

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