Expertos dudan de las explicaciones de Metrovías por el incendio en la D

Aseguran que el humo negro que se vio en el Obelisco aparece cuando el incendio ya adquirió gran magnitud. Dudan que el fuego se haya desatado en los cables ignífugos. Metrovías registra un débil historial de respuesta a emergencias en la red.

Desde que el domingo a la madrugada un incendio afectara parte del cableado de la línea D en el enlace 9 de Julio, Metrovías explicó que el fuego se desató “en una bandeja de cables ignífugos”.  enelSubte.com consultó con expertos para que brindaran una opinión técnica calificada acerca de los hechos que mantienen a la línea D prestando servicio reducido o con demoras desde el lunes.

Lalo Gómez, experto en cableado estructurado certificado, explicó a este medio que “si el cable cumple con los standares de la IEc (60331-11 y 25) los cuales son similares a los de la IRAM, resiste hasta 750 grados durante 90 minutos sin romper el deiléctrico. Si se quemó antes no es ignifugo sino otra cosa.”  Por lo tanto, concluyó que “los cables que se quemaron son eléctricos de media tensión, pero los más dañados fueron los de fibra óptica, los que interconectan la red digital del Subte (ejemplo: Internet, molinetes, red privada de Metrotel, y otros servicios de empresas privadas que usan la red de Subtes bajo el sistema de “Peaje” para cablear sus redes por la Ciudad)”.

A juzgar por el denso humo negro que se advertía desde la superficie, Gómez indicó que si en ese tiempo no se adviritió que había fuego afectando los cables, “habla demasiado mal de Metrovías”.  Este último factor es crucial para la seguridad de usuarios y trabajadores, ya que de ocurrir un incendio de estas características en horario de servicio, podría ser fatal.  En los subterráneos ya ocurrieron siniestros de gravedad en donde se evidenció la lentitud y desorganización de la concesionaria para poner en marcha los protocolos de emergencia en forma eficiente.  En agosto de 2009, en pleno conflicto intrasindical, una formación Materfer comenzó a emitir un espeso humo acompañado por un fuerte olor a plástico quemado en la estación Pueyrredón en plena hora pico.  Rápidamente, el recinto de la estación se llenó de estos tóxicos gases afectando a los miles de pasajeros que abandonaron la formación y decidieron salir a la superficie por sus propios medios.  Sobre la avenida Santa Fe, podía verse el humo saliendo por las bocas de entrada.  Días más tarde, se incendió un equipo Materfer (8C) en la cochera Congreso de Tucumán.  Este hecho fue inmediatamente denunciado, tanto por Metrovías como por AGTSyP, como un sabotaje ya que en los coches Materfer de tipo “C” no hay cables de alta tensión que pudieran haber provocado el incendio que en cuestión de minutos consumió la totalidad del coche.  En esta oportunidad, la activación de los protocolos de emergencia demoró a tal punto que los empleados de la cochera lograron salvar una formación Alstom, estacionada cerca del Materfer incendiado, e inmediatamente comenzaron a apagar el fuego antes de que llegaran los Bomberos.

Demás está decir que, cada vez que alguna formación detiene su marcha en medio del túnel por desperfectos técnicos y debe procederse a su evacuación, abundan las quejas de pasajeros remarcando siempre lo mismo: la improvisación y la falta de directivas claras de parte del personal de la empresa para conducir la emergencia de la forma más segura posible.  Hace dos años, una formación de la línea D tuvo que ser evacuada cerca de la estación 9 de Julio a la altura del enlace con la línea C -donde se originó el incendio del domingo-.  En aquel entonces, pasajeros comentaron que muchos habían empezado a caminar hacia el enlace sin que personal de la empresa intentara evitar esto: la línea C se encontraba en servicio y, de haber llegado un pasajero hasta allí, podría haber sido atropellado por una de sus formaciones.

En lo que hace a los simulacros de incendio, suelen realizarse en forma espaciada y nunca en horario de servicio.  El último se hizo en la noche del 15 de abril de 2009 en la estación Caseros de la línea H, que al estar provista de las últimas medidas de seguridad además de su amplitud, la vuelven un lugar inapropiado para un entrenamiento para actuar en caso de emergencias.  Distinto sería si estos simulacros se hicieran en estaciones pequeñas y congestionadas como el nudo 9 de Julio, cuyas características cavernas y angostos pasillos serían una trampa mortal para los miles que los transitan a diario.

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