Es una de las alternativas para incrementar la cantidad de trenes en la red. Se busca así mejorar la frecuencia y bajar el promedio de antigüedad de la flota del Subte.

 Dentro de las variadas alternativas que se barajan en Subterráneos de Buenos Aires, una de ellas es la de fabricar más coches Fiat en el país.  Para ello la empresa cuenta con todos los planos originales de cuando se construyeron estas unidades durante los años 80 en los talleres de la empresa Materfer en Córdoba.  De acuerdo a la oficina de prensa de SBASE, si se consiguiera una fábrica con la capacidad para construir unidades adicionales, el proyecto sería sumamente factible.

De acuerdo a las fuentes consultadas dentro de SBASE el propósito de esta alternativa sería el reemplazo de las formaciones La Brugeoise de la línea A, que en diciembre de 2013 cumplirán 100 años en servicio.  Como los Fiat son los únicos coches capaces de operar tanto con 1100 como con 1500 VCC, se podrían incorporar no sólo las formaciones de este tipo que circulan en la D a cambio de los coches chinos sino también unidades nuevas en forma paulatina al servicio de la A.  

De esta manera, se eliminaría la necesidad de contar con una flota nueva de 94 coches para sustituir de una sola vez a los centenarios coches belgas y elevar la tensión de trabajo de la primera línea de Latinoamérica.  De acuerdo a las fuentes consultadas un proceso semejante significaría tener que interrumpir la línea por un período prolongado hasta que se realicen las pruebas pertinentes con el nuevo material rodante, mientras que la incorporación por etapas de coches nuevos compatibles con los La Brugeoise evitaría tales trastornos.  

En cuanto al destino de los coches belgas, se prevé guardarlos a todos o al menos a la mayoría en el taller Polvorín.  De acuerdo a los planes de la empresa estatal, vigentes desde hace al menos 20 años, este establecimiento sería desafectado y sus funciones transferidas al nuevo Taller Central Mariano Acosta, cuya construcción está a cargo del Estado nacional como parte de la prolongación de la línea E.  Así, Polvorín se convertirá en el “Museo del Subte”, donde se preservará la flota La Brugeoise (la más antigua del mundo en servicio comercial y parte del patrimonio cultural de la Ciudad), unidades de otras líneas y los coches de la Asociación Amigos del Tranvía.  

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