Vossloh España le vendió a los ferrocarriles sudafricanos una partida de locomotoras demasiado altas para su red: superan la distancia máxima permitida a la catenaria de la red. El Ministerio de Transporte ya abrió una investigación para aclarar la polémica operación.

La Agencia de Transporte Ferroviario de Pasajeros de Sudáfrica (PRASA) adquirió a Vossloh España un total de 70 locomotoras diésel modelo AFRO4000, al menos trece de las cuales enfrentarían problemas de altura al superar las distancias de seguridad requeridas por el tendido de la catenaria de las líneas electrificadas del país africano.

Mientras que PRASA ha negado que la circulación de las locomotoras implique algún tipo de riesgo, la Agencia de Transportes de Mercancías (TRANSNET) incluso llegó a resistirse a que las primeras 13 locomotoras enviadas circularan por las vías desde el puerto de Ciudad del Cabo porque podrían dañar el tendido eléctrico.

El diario sudafricano de lengua afrikáner Rapport publicó una investigación en la que denunció que la altura de las locomotoras Vossloh es de 4.264 mm y no de 4.100 como afirma la empresa ferroviaria estatal.

Las regulaciones sudafricanas establecen que la altura de los hilos de contacto en la red ferroviaria es de 4.500 mm y que la distancia de seguridad requerida es de al menos 150 mm. En consecuencia, ningún material rodante debería medir más de 4.350 mm: las locomotoras fabricadas en España quedarían así a apenas 8,5 cm del máximo tolerable, aunque la distancia podría ser menor en otros tramos, apuntó la prensa de ese país.

Se advirtió a PRASA que las locomotoras eran demasiado altas incluso antes de llegaran al país. Siguieron con el contrato pese a nuestras advertencias”, dijo un ingeniero de TRANSNET a Rapport.

La polémica despertada por el millonario contrato (que asciende a 255 millones de euros) ha llevado a la Ministra de Transporte Dipuo Peters a abrir una investigación y solicitar más precisiones a PRASA y a Vossloh.

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