Escaleras mecánicas: un punto débil de la concesión

Cada vez más escaleras mecánicas del Subte registran problemas mecánicos que las tienen detenidas durante días. El contrato de concesión obliga a Metrovías a instalar nuevas y reemplazar las más antiguas, pero muchas siguen prestando servicio en condiciones peligrosas para los usuarios.

Las escaleras mecánicas han estado presentes en el Subte desde 1930.  En aquel año, la inauguración de la actual linea B las presentó como una de sus tantas innovaciones tecnológicas: eran las únicas escaleras mecánicas en toda Latinoamérica. En 1934, la CHADOPyF instaló en la combinación con el Ferrocarril Sud en Constitución una escalera mecánica que tenía la particularidad de contar con un “descanso mecánico” a mitad de su recorrido; fue removida en los 70 cuando se reformó la combinación.  Con los años, las escaleras mecánicas fueron reemplazando a cada vez más escaleras pedestres.  Incluso la histórica linea A recibió su primera en la boca sudoeste de Acoyte.

Sin embargo, estos artefactos indispensables sobre todo para aquellos que no pueden usar una escalera fija, han caído en la desidia y el abandono que caracteriza a toda la red de subtes.  Cada vez más escaleras mecánicas permanecen dias sin funcionar; algunas de ellas incluso no han terminado de instalarse.  A pesar de lo dispuesto por el contrato de concesión, muchas de las escaleras de madera originales permanecen en servicio en condiciones de seguridad y mantenimiento defectuosas, inclusive en estaciones de tránsito medio a alto como Agüero de la linea D.


Otros tiempos. La escalera mecánica con descanso de la estación Constitución de la línea C en 1934, poco antes de su inauguración.

En la línea E, la situación es aun peor: las escaleras del tramo Bolívar – José María Moreno son, en su mayoria, aquellas que tiene listones de madera en sus escalones.  Con varias décadas de uso, soportan aun la tarea de trasladar a los pasajeros entre los andenes y el entrepiso de las estaciones.  En la mayoría de los casos, se encuentran ubicadas en lugares peligrosos para su operación: filtraciones y escaso mantenimiento perjudican el normal funcionamiento de las que, de mediar un mejor cuidado, serían nobles máquinas.  Así, la escalera mecánica de la estación Boedo permaneció varios meses detenida, al igual que la de Pichincha.  Está estación, además, cuenta con notables filtraciones en varios puntos de su estructura, sobre todo en las galerías de acceso.  General Urquiza es otro caso paradigmático dentro de la línea violeta: su escalera mecánica está ubicada en una galería que no sólo tiene filtraciones, sino que los azulejos originales han sido reemplazados por antiestéticas baldosas amarillo sólido, que se encuentran en un estado avanzado de deterioro.  Sin embargo, las escaleras mecánicas de la estación Belgrano son las mejor conservadas.  De poco uso, a pesar de estar ubicada en pleno centro de la ciudad, Belgrano conserva casi intacta la fisonomía de las estaciones construidas por Transportes de Buenos Aires y Subterráneos de Buenos Aires entre 1957 y 1966 en lo que significó el cambio de las cabeceras de la linea E de Constitución y Boedo a Bolívar y Avenida La Plata.  Afortunadamente, las escaleras mecánicas de Bolívar fueron modernizadas por la concesionaria y funcionan razonablemente bien, aunque no puede decirse lo mismo de la aberración estilística que cometieron con la estación en la que se encuentran.

En la línea D, hasta hace poco había escaleras originales en Plaza Italia y Tribunales, siendo esta última una de las estaciones más concurridas de la red.  Tras su reemplazo por unidades más modernas, Agüero es la única que conserva su escalera mecánica de madera, que también sufre eventuales filtraciones. La estación Juramento, inaugurada en 2000, también presenta fallas en su escalera a la vereda oeste de Cabildo; la escalera pedestre, debido a la profundidad de la estación, es prácticamente imposible de subir para ancianos, embarazadas o personas con muletas o silla de ruedas.  Las estaciones Congreso de Tucumán, Pueyrredón y Ministro Carranza también experimentan problemas habituales con sus escaleras mecánicas.

En la B, ya no quedan escaleras de madera, pero las nuevas tampoco funcionan correctamente.  Así, las de Florida y Medrano suelen estar detenidas largo tiempo, sin que nadie las repare.  La escalera mecánica de la estación Malabia, por ejemplo, estuvo fuera de servicio durante meseslo que motivó denuncias de pasajeros en los medios de comunicación.  Metrovías colocó un vistoso cartel rojo en donde indica que se encuentra averiada la cadena de escalones: esta pieza no se fabrica en el país, por lo que según la concesionaria esto retrasó su puesta en funciones.  En una respuesta a una carta de lectores que hablaba sobre el tema, Lucila Maldonado, genente de Relaciones Institucionales de Metrovías, explicó también que “el repuesto sólo se consigue en el exterior, ya que en el país no existen fábricas de escaleras mecánicas. Sumado a esto, cada repuesto se debe realizar a medida para cada escalera, ya que éstas presentan diversas longitudes y particularidades propias de acuerdo a la estación en las que están ubicadas. Por estos motivos, la reparación de las escaleras estaba sujeta a la fabricación y llegada del repuesto al país”.

La línea C registra, desde hace tiempo, problemas en la escalera mecánica que comunica el andén a Constitución con el pasillo combinatorio con el andén a Catedral de la estación 9 de Julio de la linea D.  En horas pico, la concesionaria suele detener la escalera, obligando al enorme caudal de pasajeros a utilizar la pedestre.  Además, el nudo combinatorio 9 de Julio registra una de las distribuciones más absurdas de estos dispositivos.   Por ejemplo, se puede subir en escalera mecánica desde el andén a Retiro hasta un descanso semicircular: para poder pasar del descanso al pasillo de combinación, hay que subir una pequeña escalera fija, tarea ardua para alguien con muletas.  Tampoco se puede acceder con escaleras desde los andenes de 9 de Julio al hall de la estación Carlos Pellegrini de la linea B, y mucho menos descender al andén de la linea roja.

La estación Independencia de las lineas C y E también tiene distribuidas sus escaleras mecánicas en forma irregular.  Si se quiere acceder a la estación, necesariamente se deberá utilizar alguna de las dos escaleras pedestres (una en la vereda oeste de Lima, la otra en la plazoleta Castelao) ya que la escalera mecánica es sólo para salir.  Además, no se puede bajar del entrepiso a ninguno de los andenes de la linea C, pero sí se puede subir.  Sin embargo, la linea E posee sendas escaleras mecánicas para subir y bajar, además de una fija.

La línea A, que recientemente atravesó un proceso de modernización en su traza histórica, también presenta estaciones cuyas escaleras mecánicas no funcionan.  El caso más emblemático es el de Piedras Norte (a Plaza Mayo), cuya escalera mecánica estuvo meses detenida y con sus rejas cerradas.


Escalera mecánica de Piedras, andén a Plaza Mayo

En la estación Primera Junta, el panorama no es mejor.  Se instalaron dos nuevas escaleras, una para cada andén.  La del andén sur nunca funcionó: tras pasar meses depositada detrás del vallado que colocó la constructora Benito Roggio, a cargo de la modernización y propietaria de Metrovías, fue finalmente instalada hace cuatro meses.  No obstante, nunca fue puesta en marcha.  La de la plataforma norte, para cuya instalación se demolió la escalera pedestre original de 1914, funcionó unos pocos dias durante el invierno para luego quedar paralizada hasta el momento. 


Vallado provisorio que protegía la escalera mecánica a instalar en el andén
sur de Primera Junta.

No sólo las escaleras mecánicas tienen problemas en el subte.  En el caso de la estación Uruguay de la línea B, la concesionaria tardó varios años para instalar el ascensor, que a los pocos días ya se encontraba fuera de servicio.  En la línea A, los ascensores de Primera Junta y de Congreso también se encuentran fuera de servicio.  Además, debe resaltarse la absoluta falta de higiene que afecta a estos dispositivos más allá de la línea en que se encuentren: orina, basura y vandalismo son el paisaje habitual con el que se encuentran los usuarios.  Mientras tanto, gran parte del Subte sigue siendo inaccesible para las personas con movilidad reducida a pesar de las normativas y fallos judiciales que obligan al Estado y a la concesionaria a realizar las modificaciones pertinentes para que todos los ciudadanos puedan viajar bajo tierra.

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