Un estudio del Departamento de Geología de la Universidad Nacional del Sur reveló la presencia de asbesto variedad crisotilo en componentes de los trenes Mitsubishi de la línea B, Nagoya de la línea C y CAF-GEE de la línea E. El análisis, "muy arduo y muy riguroso", incluyó la evaluación de 50 muestras en diferentes flotas. También encontraron asbesto en talleres.

Un estudio realizado por el Departamento de Geología de la Universidad Nacional del Sur (UNS), con sede en Bahía Blanca, ha determinado la presencia de asbesto en varios componentes de los trenes Mitsubishi de la línea B, Nagoya de la línea C, y CAF-GEE de la línea E.

A esto se suma el hallazgo de al menos cuatro piezas con asbesto en los trenes CAF 5000 adquiridos de segunda mano al Metro de Madrid, que en febrero pasado fueron apartados de servicio preventivamente de la línea B.

La evaluación fue encargada por la Asociación Gremial de Trabajadores de Subte y Premetro (AGTSyP).

El estudio de la UNS detectó la presencia de fibras de asbesto de la variedad crisotilo en los apagachispas y aisladores de resistencia de los trenes Mitsubishi, las placas de contacto de luces y placas presostato de los trenes Nagoya serie 300, y las tapas de apagachispas de los trenes CAF-GEE.

La doctora Leticia Lescano, una especialista en asbestos que estuvo a cargo de la investigación, aseguró que se hicieron “más de 50 muestras en diferentes flotas, fue un trabajo muy arduo y muy riguroso, y lamentablemente dio positivo en muchas muestras. El asbesto es un material peligroso, que está prohibido, y que debe tratarse con muchos recaudos por su implicancia ambiental y para la salud”.

En declaraciones radiales, Lescano puntualizó que “primero analizamos los discos de freno, porque históricamente se usaban estas fibras […] y allí no detectamos asbesto. Pero los discos se cambian periódicamente. Luego seguimos con muestras en materiales permanentes en talleres donde empleados trabajan continuamente, y encontramos asbesto en tableros eléctricos, recubrimientos de caños (aisladores), fibrocemento y apagachispas“.

La especialista asegura que el material comporta riesgos para los trabajadores “que están expuestos al manipuleo y acumulación de los componentes y partes”. “Cuando se ha colocado hace mucho suele haber volatilización por antigüedad o rotura del material y la posible inhalación de quienes trabajan con esos materiales, si es permanente, es riesgosa“. Sin ir más lejos, la semana pasada falleció de cáncer un oficial de mantenimiento de trenes del Metro de Madrid al que se le había reconocido la asbestosis como enfermedad laboral.

Cabe recordar que las fibras de asbesto variedad crisotilo como las halladas en componentes de los trenes de las líneas B, C y E se encuentran prohibidas en la Argentina por resolución 823/2001 del Ministerio de Salud de la Nación, a contar desde el 1° de enero de 2003. A diferencia de los CAF 5000, que ingresaron al país desde 2011, vulnerando la normativa vigente respecto de este material, los trenes Mitsubishi, Nagoya y CAF-GEE lo hicieron antes de que rigiera la prohibición del asbesto en la Argentina.

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