El ingeniero Luis Jahn envió una carta a los empleados sobre la situación de Subterráneos de Buenos Aires. Algunos miembros del personal le respondieron, pero todo podría quedar en la nada con la designación de Piccardo en reemplazo de Jahn. ¿Un nuevo capítulo de la crisis interna de la empresa?

A pesar de su corta gestión, en el mes de agosto el ex presidente de Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado, Luis Jahn, se dirigió por carta a los empleados de SBASE acerca de la particular situación que se vive en la empresa.  En la misiva, a la que enelSubte.com pudo acceder hace pocos dias gracias a un correo anónimo, Jahn presentaba la nueva modalidad de contratación “llave en mano” de la que haría uso el Gobierno de la Ciudad para terminar las obras en marcha salteando a SBASE. “La Gerencia de Ingeniería continúa trabajando en la elaboración del proyecto para poder licitar la construcción “Llave en Mano” de los tramos faltantes Norte y Sur de la Línea H, incluyendo material rodante y financiación. Más de 20 importantes empresas nacionales y extranjeras ya han expresado formalmente su interés en participar en esta licitación”. 

Estos datos son toda una novedad, ya que hasta ahora no se habían divulgado información alguna sobre el resultado del llamado a precalificación de empresas para terminar la linea H, realizado por el Ministerio de Desarrollo Urbano.  Dicho trámite, convencional en toda licitación pública, había sido hecho sin consentimiento ni conocimiento del staff de Subterráneos de Buenos Aires a pesar de que los afiches llevaban el sello de la empresa.  Sin embargo, su ahora ex presidente, que volvería a integrar el equipo de asesores del ministro Chaín, presentaba esta modalidad como una medida “para mejorar y simplificar los procesos administrativos y operativos”.  Por tal motivo, un grupo de empleados de la planta permanente se atrevió a contestar la invitación de Jahn para “sugerir propuestas e ideas” ante lo que advierten como una amenaza para la estabilidad de sus puestos de trabajo, ya severamente comprometida por la intervención macrista en la empresa para ponerla al borde de la disolución.  “La idea de simplificar los procesos operativos y administrativos resulta interesante.  Pero, ¿qué se entiende por simplificar?.  Nos preguntamos ¿es sinónimo de achicar?”, escribieron los empleados en su respuesta.

También plantearon sus dudas acerca del futuro rol de SBASE de implementarse la metodología “llave en mano”, que parece ahora más cercana tras la autorización legislativa para que la Ciudad pueda endeudarse por 380 millones de dólares.  “Este sistema es darle a un único contratista el proyecto, la construcción el control y la puesta en funcionamiento de las nuevas líneas, es decir, absolutamente todo.  Entonces, ¿cuál será la función de SBASE? ¿Qué tareas realizarán sus trabajadores administrativos, técnicos, contables, etc? ¿Se mantendrán los puestos de trabajo con esta estructura?”, se preguntaban los empleados.  Sus interrogantes tienen sólidas fundamentaciones en lo que viene ocurriendo desde que, a principios de año, el macrismo recortó los fondos al mínimo legal: teléfonos intervenidos; “retiro voluntario” del personal más antiguo de la empresa, aquel que había trabajado allí desde que SBASE era la operadora de la red y que tenían, por lo tanto, el conocimiento y la experiencia necesarios para reasumir el control del Subte en caso de producirse la rescisión del contrato a Metrovías; falta de fondos para comprar útiles de oficina; incorporación de personal de control afín al macrismo; paralización de los esfuerzos de conservación y restauración del patrimonio cultural de la red; cambios casi anuales de presidente; fuertes rumores de disolución. 

En la carta de Jahn, también se presentaba como un éxito de su gestión el escaso nivel de fondos presupuestarios que recibe la empresa.  “Para el año 2010, a pesar de la crisis financiera, contaremos con, por lo menos,  $ 130 Millones para continuar con las obras de expansión de la red”.  A juzgar por la experiencia de 2009, dichos fondos resultan más que insuficientes.  Es por ese motivo que el macrismo insistió en lograr la aprobación legislativa para retirar a la Ciudad de la Ley de Responsabilidad Fiscal y poder endeudarse sin aval de la Nación.  Resta aún saber cómo se utilizará ese dinero y si no será desviado para financiar otras erogaciones presupuestarias, como ocurrió este año cuando la Legislatura aprobó fondos por más de 300 millones de pesos para SBASE pero el Jefe de Gabinete de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, los reasignó mediante una simple decisión administrativa fruto de la delegación de atribuciones legislativas.  Es decir, el macrismo aplicó el mismo mecanismo que, a nivel nacional, cuestiona al kirchnerismo.  La gravedad de esta reasignación es aún mayor dados los planes del partido de gobierno de endeudar a la Ciudad para financiar obras que, hasta 2008, se asumían con fondos propios.

En el texto de Jahn se mostraba, también, como un “hito trascendente” la apertura del túnel en el tramo A2 tras haber superado la inundación producida por el acuífero Puelche.  También se incluía como un logro de la gestión la demolición de una pared provisoria entre la estación Hospitales y el túnel que la comunica con Parque Patricios, que este medio tuvo oportunidad de presenciar en medio de una inédita desorganización del acto, que llegó a tal extremo de que los propios ingenieros no se enteraron de que el ministro Daniel Chain visitaría la obra hasta esa misma mañana.  La pompa con la que fue presentada esta simple operación recordó entre los presentes la doble inauguración que realizó Jorge Telerman, entonces Jefe de Gobierno, de la línea H.  En mayo de 2007, inauguró las obras pocos dias antes de la primera vuelta para elegir Jefe de Gobierno.  En octubre, la apertura del servicio al público cuando faltaba una semana para las elecciones presidenciales.  En ese acto participaron altos funcionarios kirchneristas, como el polémico Ricardo Jaime y el actual secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi.  La improvisación fue tal que la linea H tuvo que ser inaugurada con trenes Siemens, Orenstein & Koppel de 1934, originarios de la línea C, hecho que motivó la presentación de un recurso de amparo de parte del ex director de SBASE, Alejandro Franco, por el pobre mantenimiento que los coches alemanes habían recibido de parte de Metrovías durante su servicio en la línea C.  El macrismo también se inscribió en esta peculiar tradición cuando inauguró, en diciembre de 2008, las estaciones Puán y Carabobo de la linea A: tal fue la prisa que no pudo bajarse al túnel la formación histórica English Electric prevista para realizar la Marcha Blanca, por lo que debió utilizarse en su lugar un clásico tren La Brugeoise que se encontraba disponible en cochera en ese momento.

Respecto a los efectos que la respuesta de los trabajadores tuvo en el Directorio, estos fueron nulos.  Según se informó a este medio en el correo electrónico que se recibió en nuestra redacción, “lo que hubo después fueron charlas de desayuno con algunos empleados para que expongan sus inquietudes al presidente. El resultado no fue positivo, porque la mayoría de los invitados eran contratados y tenían miedo de quedar marcados.”  El miedo generado por el macrismo con su intervención en SBASE es tal que los trabajadores no se atrevieron siquiera a conversar libremente en una reunión a la que el mismo Directorio los convocó.

La designación de Juan Pablo Piccardo al frente de SBASE no augura mayores cambios, a juzgar por la nula experiencia que el hasta ayer ministro de Ambiente y Espacio Urbano tiene en materia de subterráneos.  Para el jefe de gobierno, Mauricio Macri, sus dos años al frente de dicha cartera lo convierten a Piccardo en un buen candidato para presidir a SBASE: olvida Macri que SBASE depende de Desarrollo Urbano.  Con una nueva improvisación, el macrismo intentará iniciar una nueva era en los subterráneos de la Ciudad: obras contratadas “llave en mano”, obviando el profundo conocimiento de SBASE en la materia, y financiadas con endeudamiento externo que los porteños tardarán años en devolver con sus impuestos.

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