El tren, medio de transporte favorito de la Reina de Inglaterra

La reina Isabel II convenció al Parlamento de que la dejen conservar el Tren Real luego de que pruebas técnicas revelaran que la formación aún es apta para prestar servicio. La Corona logró reducir los costos operativos en un 11,1% respecto al año pasado.

El Tren Real, un formación de nueve coches especialmente dedicada al transporte de la Familia Real británica, fue salvado del desguace luego de que la reina Isabel II manifestara que es su medio de transporte preferido a través de distintos documentos oficiales que circularon entre el Palacio de Buckingham y el Parlamento.

La monarca realizó dicha afirmación a la vez que sostuvo que se trata de un modo económico y conveniente para el transporte de los miembros de su familia. Luego de que en 2013 se mencionara por primera vez la necesidad de retirar de servicio a la formación debido a su antigüedad  -se trata de siete coches British Rail mark 3, un coche dormitorio y un coche comedor fabricados a mediados de los años 70-, una serie de ensayos técnicos dictaminaron que, en realidad, el tren está en condiciones de prestar servicio por muchos años más.  De acuerdo a fuentes palaciegas consultadas por el diario The Telegraph, no puede estimarse aún cuándo el Tren Real se dejará de usar ni tampoco hay acuerdo sobre cuándo se volverá inoperable y será retirado de servicio.

Si bien el costo operativo del tren es mayor que el del avión para un recorrido similar -52 libras (1010,06 pesos argentinos) por milla contra £12/milla respectivamente-, para la Reina y demás miembros de la Familia Real se trata de una forma “sensata y económica” de viajar por el país ya que les permite pasar la noche a bordo mientras viajan al destino donde tienen programada alguna actividad. Además, se evitan así los problemas y costos de seguridad y alojamiento en hoteles céntricos y demás inconvenientes que trae aparejados una visita real, lo que permite equilibrar los costos entre ambos modos de transporte. En 2015, la Corona erogó £900.000 ($17.481.780) para mantener y operar el tren privado, mientras que dichos gastos bajaron un 11,1 por ciento hasta alcanzar £800.000 ($15.539.360) el año pasado.

Sin embargo, estos argumentos no parecen convencer a los críticos de que la Reina tenga su propio tren. En 2012, la revelación de que un viaje de la Reina y su esposo Felipe, Duque de Edimburgo, entre Windsor y York costó £20.221 ($392.776,75) fue objeto de controversia en un momento en el que la economía británica atravesaba los efectos de la crisis financiera de 2008 y la política de austeridad fiscal del entonces Primer Ministro David Cameron. Por este motivo, la monarca optó por utilizar los servicios ferroviarios comerciales para desplazarse entre distintos puntos del país como, por ejemplo, entre Londres y Sandringham House, su residencia de Norfolk donde acostumbra pasar la Navidad.  Según datos oficiales informados por el Palacio de Buckingham, en el año fiscal 2015-2016 el Tren Real hizo 13 viajes a un costo cercano a £250.000 ($ 4.856.050).

La Reina Isabel II, a punto de abordar un tren comercial en febrero de 2016 (créditos en la foto)

Otro dolor de cabeza para la Reina es el futuro alojamiento para su tren. Hasta el momento, a la formación se le hace mantenimiento y se la guarda en un antiguo galpón victoriano en Wolverton Works, un taller ferroviario ubicado al norte de Milton Keynes, un pueblo ubicado en el sudeste de Inglaterra. No obstante, dichos terrenos pronto serán destinados a la construcción de un centro comercial y de edificios residenciales, por lo que es urgente encontrar un lugar con acceso rápido a la red ferroviaria principal para guardar el Tren Real. Hasta el momento, la mejor alternativa parecen ser los talleres que la empresa Bombardier tiene en Derby, ciudad ubicada a 182 kilómetros al noroeste de Londres.  Sin embargo, las partes involucradas en el futuro del Tren Real aún no han podido llegar a un acuerdo al respecto.

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