El Subte, eje de debates y campañas.

Hace ya varias semanas que el transporte más porteño es el centro de atención de especialistas, políticos y ciudadanos.

Mientras bajo tierra continúan las protestas gremiales por un aumento del salario, con la nueva modalidad de apertura de molinetes en reemplazo de un paro total de líneas, el Presidente de la Nación embistió contra los Delegados del Subte, tildándolos de “militantes de izquierda” que “hacen ruido justo en épocas electorales”.

Asimismo, en entrevista con la periodista Magdalena Ruíz Guiñazú, el Presidente también manifestó su intención de reformular el Sistema de Prestación de Transporte Metropolitano.
Se mostró entusiasta al anunciar un proyecto de ley que enviará al Congreso Nacional, donde se debatirá la modificación integral de todo el Sistema de Transportes del Área Metropolitana, donde se planea crear un Ente Mixto de Gestión de Transporte, conformado por representantes de los gobiernos Nacional, porteño y bonaerense, algo reclamado durante décadas por los especialistas en la materia.

El proyecto de ley contemplaría también la modificación de todas las concesiones de los servicios en cuestión, donde el Estado formaría parte de la operatividad de los mismos, haciéndose cargo, entre otras cosas, de los salarios de los trabajadores, aunque las empresas privadas copartícipes de las nuevas concesiones, aparentemente, serían las mismas de siempre.

“Estoy estudiando a fondo los sistemas de funcionamiento de trenes francés y español” afirmó el Presidente, refiriéndose en realidad a los sistemas de transporte de los principales países de la Unión Europea, donde la gestión operativa está en manos estatales y privados.

Existen rumores que afirman que el haberse desecho de la empresa Metropolitano S.A. de la administración de los Ferrocarriles, la compra de la totalidad de las acciones de Metrovías S.A. por parte de BRT S.A., y el afianzamiento de la empresa UGOFE en materia operativa, serían los primeros pasos de un lento proceso de modificación de todo el esquema de transportes del AMBA, el cual finalizaría con la aplicación de la ley en cuestión y de un aumento y unificación de tarifas para el año 2008.

Estos anuncios forman parte de la catarata de promesas y proyectos que desfilan por medios periodísticos, pancartas y carteles en tiempos electorales, donde el Subte no deja de ser parte de los debates y discusiones, no sólo del proyecto del ejecutivo nacional, sino también de los principales candidatos para los comicios del próximo domingo.

En el reciente debate televisivo, los tres candidatos hicieron énfasis en la expansión del subterráneo porteño, como así también en la intención de tomar posesión del transporte de la Ciudad, algo que la Nación le debe hace mucho tiempo a los porteños.
Sin embargo, algunas versiones afirman que el Gobierno Nacional no estaría dispuesto a ceder el control del transporte; y por el contrario, estaría planificando tener el control total del Ente Mixto de Gestión de Transportes, donde la Ciudad sólo tendría una cierta participación operativa.

Además, numerosos anuncios electorales por parte de varios candidatos están al límite de lo absurdo, al prometer mejoras en las frecuencias de los subtes, construcción de 10km de subtes por año, y hasta la cancelación del contrato de Metrovías S.A., cuando muchos de los temas sobre los cuales se generan promesas, no están en condiciones legales de ser afrontados por la Ciudad, precisamente por la condición de Ciudad ‘semi’autónoma, la cual aún no tiene injerencia sobre la operatividad de la red subterránea, la cual le pertenece.

En cuanto a la velocidad de las obras subterráneas, todos los candidatos se comprometen a avanzar rápidamente en la construcción de nuevas líneas de subte, sin exceptuar al actual Jefe de Gobierno. Todos coinciden en proceder con “distintas tecnologías” haciendo referencia a la utilización de una maquinaria especial denominada “la Tunelera”, con la cual casi se duplica la velocidad al momento de excavar túneles en los suelos de Buenos Aires.

De todas maneras, mientras se debate y se propone sobre ese tema, la línea H aún permanece finalizada y sin inaugurar, produciendo altos costos de mantenimiento al fisco porteño y perjudicando a los vecinos de la zona, quienes hace rato podrían hacer uso de una obra de $400 millones pagada con los impuestos de todos, pero que por motivos meramente electorales y burocráticos, el estreno de la emblemática obra tendrá que esperar aún más.

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