El dinero proviene de la emisión de bonos Tango suscripta en marzo, destinada para realizar obras de expansión de la red. El macrismo aspira a utilizar 600 millones para construir 22 pasos a bajo nivel y obras de pavimento para mejorar la conectividad de las autopistas. La oposición apoyaría la reasignación, aunque con reparos.

El Gobierno porteño negocia con la oposición un proyecto para reasignar 600 millones de pesos del bono Tango originalmente suscripto para financiar obras de expansión de la red de subterráneos.  Ante la falta de consenso legislativo, el macrismo aceptaría incluir de allí una partida adicional de 30 millones de dólares para finalizar las obras de infraestructura escolar en marcha desde 2008 y 2009, tal como reclama la oposición.  De esta manera, el oficialismo se evitaría tener que realizar una nueva emisión de deuda para financiar las obras ordenadas a AUSA.

Originalmente, el PRO buscaba obtener fondos para AUSA de aquellos obtenidos por la venta de los terrenos de Catalinas, asignados en su totalidad a Educación.  Desde el kirchnerismo y Proyecto Sur se opusieron firmemente, por lo que el macrismo debió recurrir a la nueva estrategia que ahora busca consensuar con los bloques legislativos para que se apruebe antes del receso de invierno.  De lograrlo, el dinero de la venta de Catalinas será destinado a su asignación original: la construcción de nuevas escuelas.

Los 600 millones que el PRO tomaría de los fondos conseguidos para SBASE serán destinados a la construcción de 22 pasos a bajo nivel y a obras de mejora de la conectividad de las autopistas porteñas, a cargo de AUSA.  La oposición podría apoyar esta reasignación, aunque para ello será necesario que se incluya la partida para Educación y que antes se conozca el funcionamiento de AUSA y se diseñe una estrategia adecuada de control sobre el uso de los fondos del Subte.

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