Presidencia había prometido en febrero que el Sistema Unico de Boleto Electrónico (SUBE) estaría listo en 90 días. Luego, se postergó al 22 de junio. El retraso continuó, y la proximidad de las elecciones obligaron a emitir la orden de recolectar las redes prepagas que existen y unirlas para simular durante los 7 días anteriores a los comicios la prueba piloto de un sistema que aún no existe de forma independiente.

La presidente Cristina Fernández de Kirchner había prometido en febrero que el Sistema Unico de Boleto Electrónico (SUBE) estaría listo en 90 días. 90 días a secas. Luego comenzaron a contarse sólo los días hábiles. Pero ahora se espera un funcionamiento semipleno para algún momento del 2009.

¿De qué se trata entonces el boleto que se otorgará desde este viernes a los usuarios?

Según se conoce, desde mañana, la Secretaría de Transporte repartirá 50.000 tarjetas magnéticas del boleto electrónico en la Ciudad de Buenos Aires. Pero sólo podrán usarse en las líneas de subterráneos (donde ya opera un sistema similar), los ferrocarriles Urquiza y Belgrano Norte (de un total de siete líneas) y cuatro líneas de colectivos: las líneas Nº 5, 8, 50 y 101 pertenecientes a la empresa Dota.

Las tarjetas serán entregadas hasta el sábado 27 (1 día antes de las elecciones) en los siguientes puntos: Estación Retiro, Estación Constitución, Estación Once, esquina de Cabildo y Juramento y la intersección de Florida y Diagonal Norte.

Serán otorgadas en forma gratuita a los usuarios, quienes deberán completar un formulario con sus datos, incluyendo número de documento, lo que permitirá que cada usuario reciba sólo una tarjeta y así mismo en caso de pérdida de la misma pueda denunciarla y recibir un nuevo ejemplar recuperando el saldo cargado al momento.

El sistema completo recién estará funcionando en 2010, y para lo que resta de 2009 como máximo llegaremos a instalar 10.000 máquinas en colectivos, con mucha suerte y viento a favor“, admitió un directivo cuya empresa participa en las licitaciones para llegar al SUBE.

¿Continuará la pesadilla de las monedas? Efectivamente. Muy lejos quedarán las 7 líneas de ferrocarril, 6 de subte, un premetro, 170 empresas privadas de colectivos que abarcan 340 líneas y 1.000 ramales.

Frente a semejantes números, en el sector privado también hay dudas sobre si realmente podrá llegarse en 2010 a cubrir todo este sistema para 11 millones de personas que viajan a diario en el Area Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

Las licitaciones involucradas para implementar el SUBE son cinco, y el viernes pasado recién se completó la recepción de ofertas para todas ellas. Es decir que aún falta el proceso más arduo: apertura de sobre, evaluación de ofertas y adjudicación final. Por orden cronológico, las licitaciones son para:

> tarjetas que llevarán los usuarios,

> equipos para recarga de esas tarjetas,

> lugar del centro de cómputos (housing),

> equipos para colectivos,

> clearing y back office

De los cinco pasos, el primero es el que está avanzado.

Sin embargo, “instalar 10.000 máquinas en colectivos nos llevará entre seis y ocho meses, porque hay que realizar este trabajo de noche y además blindarlas contra los movimientos típicos del transporte“, explicó uno de los oferentes para esta licitación.

En el intento por mostrar algún avance, el Gobierno termina mostrando como parte del SUBE las máquinas de colectivos ya instaladas y previas a la idea del boleto electrónico global.

Es que no hay tiempo para implementar nada antes de las elecciones del 28 de junio. 

Se calcula que hay cerca de 300 en funcionamiento, con sistemas implementados por distintas líneas de transporte. Si el Banco Nación pretendiera comenzar un control sobre ellas, “con una planilla de excel puede empezar, aunque no es lo ideal“, admitieron desde el Gobierno.

El último paso a implementar, que incluye clearing y back office, será clave para la transparencia del sistema de transporte. El viernes se presentaron tres ofertas: una UTE integrada por Metronec y Siemens; otra por Tallion Argentina, Hid y Ebcorp; y la empresa española Indra. De allí saldrá un ganador que deberá garantizar el máximo control posible al Banco Nación, que tendrá a su cargo la coordinación del sistema.

El clearing y back office se pondrán en marcha luego de varias tareas, como cambiarles el software a todas las máquinas ubicadas en colectivos y otros medios de transporte (para que sean compatibles entre sí), definir las claves de seguridad que usará el Nación, y montar el funcionamiento online del sistema. Algunos esperan que esté listo antes de fin de año. Otros creen que no será posible.

Pero “en tiempo de elecciones”, incumplir una promesa en un tema de alto impacto en la gente puede tener también un alto costo.

De ahí que el viernes pasado la empresa alemana Giesecke & Devrient se enteró que sería la encargada de proveer 5 millones de tarjetas que servirán para viajar en colectivos, subtes y trenes sin utilizar monedas. Pero horas más tarde el Gobierno le hizo saber algo más: en pocos días debía tener impresas 50.000 tarjetas para entregar desde mañana.

En este marco clave, las tarjetas tendrán un sello llamativo. Según el publica hoy el diario La Nación, en el frente de los plásticos figura impreso un sello que dice: Presidencia de la Nación.

El diseño fue del Gobierno. Y por lo que tenemos entendido, hasta la propia Presidenta lo vio y lo aprobó. Hay que agradecer que no le pusieron ‘Presidencia Kirchner’“, comentó al diario una fuente cercana al proyecto.

El periodista Diego Cabot en ‘La Nación’ enfatiza: “Por los apuros del Gobierno para lanzar el boleto único se baraja la posibilidad de que el empresario Cristóbal López participe en una de las cuatro licitaciones que quedan:

“Giesecke & Devrient, la adjudicataria de la licitación que confeccionará las tarjetas, entregará una primera partida de plásticos que tendrán un chip y una banda magnética en el dorso. De apuro, la compañía entregará mañana la primera partida de 50.000 unidades que serán repartidas en forma gratuita por la Secretaría de Transporte (…).

Como el Gobierno no llegó a armar las licitaciones para colocar los validadores en las unidades y la red de recarga, los afortunados que se hagan de la tarjeta podrán utilizarla en las redes existentes como Monedero -que instaló en 2001 el grupo Roggio en el subte y en la línea de ferrocarriles Urquiza- o las que existen en las líneas 61, 62, 5, 8 50 y 101, que fueron montadas por los propios transportistas.

“Esto es un gran proyecto, encorsetado en tiempos electorales que estropean todo”, resumió un empresario que está ligado a una de las empresas que pugnan por quedarse con una parte del negocio.

Aún quedan pendientes cuatro licitaciones. Las dos más importantes son la que contratará a quienes pongan las máquinas validadoras en las unidades y la que beneficiará a quien mantenga y opere el sistema, llamado back office . En la primera están anotados Telecom -con equipos de Olivetti- y un consorcio integrado por Roggio, Indra y Siemens.

En la otra pujan Indra, una UTE integrada por Metronec (Roggio) y Siemens y otra por Tallion e Hid. Y aquí surge el nombre del empresario kirchnerista Cristóbal López como interesado en participar en la licitación. “No tenemos nada que ver. No participamos”, dijeron cerca del hombre de negocios.”

En el diario Clarín, que acentúa el “arranque parcial y apurado del boleto electrónico”, Pablo Novillo considera que “el Gobierno lo lanza presionado por los tiempos de la campaña electoral” y detalla que “no se trata del sistema prometido, sino que suma tres que ya estaban vigentes, principalmente el de la tarjeta Monedero”, mientras siguen faltando monedas:

La realidad es que, para acelerar la puesta en marcha del servicio, la Nación no montará todavía un nuevo sistema sino que sumará tres que ya estaban vigentes, principalmente el de las tarjetas Monedero.

Esta tarjeta ya funciona desde 2002 en la red de subtes y el Premetro, y de hecho ya se pagan con Monedero el 42% de los pasajes: en abril, que tuvo record de viajes, se vendieron 1.277.896 boletos entre las seis líneas más el Premetro y el ferrocarril Urquiza, que fue sumado en noviembre. La Monedero (que al igual que los subtes y el Urquiza pertenece al grupo Roggio) había agregado recientemente a las cuatro líneas de colectivos del grupo DOTA(…).

Además, en abril el grupo de colectivos Plaza firmó un convenio con Siemens para que le diera las tarjetas y lectoras, y las comenzó a aplicar en las líneas 61 y 62. Siemens, Roggio y la firma Indra se asociaron para formar una UTE y competir por las licitaciones del SUBE que lanzó la Nación.

Por otra parte, en noviembre Ferrobaires, concesionaria del ferrocarril Belgrano Norte, lanzó su propia tarjeta.

A todo esto, el Gobierno nacional se encontraba con los tiempos justos para cumplir con la promesa de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien en febrero anunció que el SUBE estaría listo “en 90 días”, e incluso insistió con que era importante respetar ese plazo. ¿Por qué el retraso? Porque se demoraron las licitaciones. Recientemente, la empresa G&D Latinoamericana ganó el contrato para venderle al Estado 5.000.000 de tarjetas SUBE, que se repartirán gratis. Y aún falta adjudicar la provisión de lectoras y del clearing, licitación que, informaron en la Secretaría de Transporte, estaría otorgada “en julio”.

Ante las demoras, y muy probablemente para aprovechar el lanzamiento del sistema antes de las elecciones, la Nación decidió acortar tiempos: directamente sumará los tres servicios ya disponibles y los unirá bajo el nombre SUBE.

(…)

El verdadero cambio no llegará ahora sino cuando la Nación concrete su promesa de que todos los transportes públicos del área metropolitana tengan la misma tarjeta, el gran reclamo de la gente ante la crónica falta de monedas (…)”.

Julieta Tarrés, en Crítica de la Argentina dice que es pedido “expreso” del ex presidente Néstor Kirchner:

Por la necesidad de mostrar algo y por pedido expreso del ex presidente Néstor Kirchner, esta prueba piloto no tiene claro cómo será el clearing del dinero que se gaste con estas primeras tarjetas, simplemente porque la licitación no se adjudicó. Los pases tendrán una carga inicial equivalente dos pasajes para lo que el Estado desembolsará 125 mil pesos.

Un llamado del candidato a legislador por la provincia de Buenos Aires adelantó un acto previsto para el lunes. Anoche, empresarios de la industria electrónica y del transporte se reunieron con el director del Banco Nación, Rodrigo De Dios, para definir de qué forma administrarán la recaudación, entre otros temas a resolver.

Mediante un comunicado, Transporte informó que las tarjetas inteligentes, fabricadas por la compañía que ganó la primera licitación, G&D Latinoamérica, se distribuirán entre mañana y pasado mañana en las estaciones Retiro, Constitución y Once. También habrá dos puestos de entrega en las esquinas de Cabildo y Juramento, y Florida y Diagonal Norte. Fuentes de la cartera que dirige Jaime confirmaron a este diario que las tarjetas del SUBE se sumarán a las dos millones que ya tiene habilitadas el Grupo Roggio. “Monedero se sube al sistema estatal”, confirmaron en la Secretaría de Transporte. En la firma cordobesa dijeron lo contrario: “SUBE utilizará la estructura de Monedero, aunque aún no está claro como se distribuirá el dinero de los viajes de uno u otro sistema(…).”

En otras dos notas del diario también se aclara que:

> “(…) el Boleto Electrónico no sólo sufre problemas de implementación -como adelantó este medio las tarjetas no han sido debidamente testeadas ni se asignaron centros de recarga- y de incumplimiento técnico: una vez que se ponga en marcha, incumplirá la Ley de Tránsito 24.449, que exige la impresión de un boleto como comprobante de viaje para cada pasajero que viaje en colectivo.

El inconveniente es que el nuevo sistema, diseñado contrarreloj por la Casa Rosada, no tuvo en cuenta dicha normativa de 1992, todavía vigente“.

> “Se adjudicó sólo una de las cinco licitaciones que abrió el Banco Nación y se endurece la pelea entre las entidades del sector y la administración pública por el manejo de los 7 millones de pesos que las firmas de transporte metropolitano recaudan a diario. El Gobierno quiere quedarse con una comisión de entre el 5% y el 15% de cada transacción y “pagar las máquinas que comprará en el futuro con parte del subsidio al combustible que actualmente reciben” las empresas. Según fuentes de las cuatro cámaras de transporte involucradas en el desarrollo del SUBE, “ése es un costo altísimo”. (…)

Sebastián Premici dice, en el diario Página/12, que “se pone en marcha la primera etapa” del SUBE:

“(…) Según señalaron a Página/12 desde la Secretaría de Transporte, el proceso de apertura de las licitaciones concluirá a finales de julio y no el 22 de este mes, como se había manifestado en un principio.

(…) Otro dato no menor: las compañías que harán la prueba piloto forman parte también de la UTE (Siemens, Roggio e Indra), que está compitiendo con Telecom para la provisión de las 10.000 máquinas. “Da la sensación de que la empresa de telecomunicaciones se presentó para dejar el camino a las tres grandes”, señaló a este diario un ex director de Telecom y actual dirigente empresarial.

(…) La última mención sobre los plazos estuvo en boca de Jaime, quien había dicho que para el 22 de este mes se abrirían “todas las licitaciones”. Ahora, el nuevo plazo es para finales de julio. Sin embargo, el Gobierno anunció la puesta en funcionamiento del SUBE, con la utilización de las máquinas ya instaladas, pero adaptadas a la nueva tecnología. Desde el área técnica de Nación Servicios indicaron a Página/12 que los costos para reutilizar las máquinas existentes en los colectivos rondarían los 2000 dólares por unidad.

Una de las claves para el funcionamiento del SUBE está en el sistema de clearing bancario, que será llevado adelante por el Banco Nación. De este sistema depende que cada empresa de transporte reciba con 24 horas de diferencia el dinero por los pasajes vendidos y utilizados.

Hasta tanto no se termine la licitación, el encargado del clearing será Metronec, del Grupo Roggio. A partir de los fondos que recibe diariamente Monedero, el Grupo Roggio y el Grupo IRSA montaron un sistema financiero destinado a proveer las tarjetas de crédito Tarshop“.

El diario Ambito Financiero es el más optimista en cuanto a los plazos, dice que “el sistema había generado algunas dudas por la posibilidad de que sufriera demoras, que de hecho ocurrieron, ya que la presidenta Cristina Kirchner había prometido su puesta en marcha para principios de mayo. Igual, el gobierno garantizó que este viernes comenzará a funcionar y de a poco se irán distribuyendo las tarjetas“.

Por último, El Cronista casi que habla de “años” para que se concrete el proyecto:

Para que haya 10.000 máquinas lectoras instaladas en los colectivos, harán faltan entre seis y ocho meses, según admitieron a El Cronista. De todas maneras, ayer el comunicado de la Secretaría de Tranporte, que conduce Ricardo Jaime, apuntó que las 50.000 tarjetas a repartir podrán recargarse a fines de 2009 en 25.000 puestos del sistema. “En Barcelona el sistema lleva seis años tratándose de implementar y aún no ha sido concretado, mientras que en Chile después de una inversión de u$s 30 millones todavía funciona a medias. En la Argentina el funcionamiento del SUBE es una realidad”, remarcó Transporte.

El anuncio de la puesta en marcha del SUBE fue realizado en febrero pasado. A días de cumplirse los 90 días hábiles del anuncio, el sistema apenas arranca con una prueba piloto

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