Mientras el legislador Gentili sumó a la oposición a un proyecto "social" de desviar la línea H a la Villa 31, el PRO maneja en las sombras un proyecto muy similar. Dan por descartada, sin mayores argumentos, la terminación de la línea bajo Libertador. Las varias dificultades de la nueva traza hacen impensable su construcción en el futuro previsible. Intereses inmobiliarios en juego.

Mauricio Macri lleva vetadas más de 100 leyes votadas por la Legislatura desde que es jefe de Gobierno, muchas de ellas aprobadas con votos del PRO. No ha sido, en general, un gobierno que haya reivindicado el trabajo legislativo. Tanto es así que a pesar de que la ley 317 dispone desde 2000 la construcción de la estación Plaza Francia debajo de la Avenida Pueyrredón el GCBA resolvió construirla sin mayores argumentos debajo de la Plaza Intendente Alvear. Muchos sospecharon que la nueva ubicación tenía que ver con favorecer al centro comercial cercano.

La obra comenzó en 2011 y alcanzó a destruir la barranca histórica con su paisaje diseñado por Carlos Thays, pero se mantuvo un año paralizada por un recurso judicial de la asociación Basta de Demoler. Sorpresivamente, sin embargo, cuando a comienzos de este año SBASE ganó una larga batalla legal el gobierno de Mauricio Macri cambió de opinión y resolvió cancelar la construcción de la estación. El presidente de Subterráneos de Buenos Aires, Juan Pablo Piccardo, afirmó entonces que el GCBA tenía intención de escuchar a los vecinos a los que hasta entonces había ignorado por completo. La ubicación definitiva de Plaza Francia, añadió, debía decidirla la Legislatura. Un argumento curioso, porque la Legislatura había decidido su ubicación una década atrás y en un lugar distinto al de la obra malograda.

¿Por qué evitó el GCBA construir Plaza Francia en su ubicación original? El argumento oficial es la existencia de un caño de gran magnitud. Es un obstáculo frecuente en la construcción de líneas de subterráneos y de hecho, según reveló el ex presidente de SBASE Alejandro Nazar Anchorena, su presencia era conocida al momento de sancionar la ley de construcción de la línea H. Más bien, los motivos parecen ser otros.

EL PROYECTO RETIRO

Las leyes 317 y 670 no sólo hablan de la ubicación de la estación Plaza Francia, sino que no dejan dudas sobre la traza de toda la línea. La línea H debe según la ley terminar en Retiro, un tema que el gobierno de Macri había eludido por completo hasta el momento. Licitó la obra sólo hasta Plaza Francia, omitiendo sugestivamente toda mención al tramo final, y cambió la ubicación de la estación, alterando la curva hacia Retiro que estaba prevista originalmente. Luego canceló la construcción de la estación y dejó la cuestión “en manos de la Legislatura”. Se instaló así, sin mayores argumentos, la necesidad de un cambio en la traza.

Según la ley vigente, la H debe llegar a Retiro por debajo de la Avenida de Libertador para combinar allí con la extensión de la línea E. La idea original de SBASE, respaldada por estudios de demanda, era que la línea torciera por Avenida Santa Fe. La presión del sector inmobiliario llevó a que finalmente se aprobara la variante por Libertador, que serviría un sector de mucha menor densidad poblacional. La razón de fondo era el conocido Proyecto Retiro, la conversión de toda el área ferroviario-portuaria de Retiro en una zona de oficinas y viviendas de lujo al estilo de Puerto Madero. Construir el Subte por Libertador era funcional por la valorización de los terrenos, aunque llegar a las terminales ferroviarias no fue nunca el interés del lobby inmobiliario. Más bien, lograr llegar a Retiro aunque fuera por el Bajo fue visto por las autoridades de SBASE de entonces como un triunfo compartido con los defensores del modo ferroviario.


Traza de la línea H prevista por el eje de la Av. Santa Fe, de acuerdo al estudio original de SBASE

La concreción del Proyecto Retiro, como recordaba en una entrevista con este medio el ingeniero Juan Pablo Martínez, hubiera implicado de hecho la desaparición de Retiro como zona ferroviaria. Al revés de la racionalización operada en las grandes capitales europeas, que acabaron uniendo sus antiguas terminales ferroviarias entre sí (en viaducto como el Stadtbahn berlinés, o por debajo como el RER parisino y el “Túnel de la Risa” de Madrid), en Buenos Aires Retiro sería reemplazada por una nueva estación terminal a la altura de Facultad de Derecho. La famosa Retiro Norte.

Como menciona Pablo Martorelli en otra entrevista reciente, Retiro Norte no podría coexistir con la Retiro actual por el trastorno operativo que implicaría construir una estación a apenas un kilómetro de distancia de la terminal, en una zona que además alberga la playa de cargas del Ferrocarril Mitre y el depósito de locomotoras del San Martín. Aunque muchas veces se la presenta como un proyecto posible respetando la traza actual, lo cierto es que la idea de esa estación estuvo siempre asociada a los proyectos antiferroviarios para la zona de Retiro. De algún lado viene el interés por descomprimir al pasaje más lejos del centro.

GENTILI, FUNCIONAL AL MACRISMO

Cancelada la obra de la H en Plaza Francia, cobró inusitado impulso mediático un proyecto impulsado por el legislador Rafael Gentili (Proyecto Sur) que, con un argumento central de inclusión social, propone el cambio de traza de la línea H para reubicar la estación Plaza Francia en la zona de Facultad de Derecho, donde se construiría Retiro Norte, siguiendo luego por debajo de la zona ferroviaria hasta combinar con la línea C en la Terminal de Ómnibus. La iniciativa presenta importantes puntos de conflicto: la calidad del terreno, la existencia de construcciones precarias, las complicaciones que pueda traer la obra a la operación ferroviaria o el hecho de que transcurra bajo terrenos federales.

Desde el PRO la idea fue recibida con un silencio sugestivo, mientras medios de noticias afines comenzaron a difundir el proyecto de Gentili como una variante con chances de prosperar a pesar de que tal cosa no podría ocurrir sin los votos del PRO. La oposición se sumó casi en tropel a la iniciativa del legislador de Proyecto Sur, convencida de que construir el Subte bajo la Villa 31 era lo contrario a los intereses del gobierno de Macri. Este se mostró ajeno al asunto, mientras algunos voluntaristas convencían a la oposición de que el trazado vigente por Libertador sería elitista, censurable y “desactualizada”. Sin embargo, el proyecto del Gobierno de la Ciudad es prácticamente el mismo que el de Gentili. Por eso SBASE apoya la modificación de la traza de la línea H, aunque nunca a viva voz. No se tiene que notar.


Esquema oficial de la traza que defiende SBASE

Al mismo tiempo que Gentili difundía su proyecto, que piensa como uno de los ejes centrales para sus ambiciones de ser jefe de Gobierno, los directivos de SBASE comenzaron a tentar a otros legisladores con un proyecto presentado como “alternativo”. Este último sería de autoría del ingeniero Mariano Cermesoni, un joven profesional vinculado con AC&A que el macrismo designó gerente de Planeamiento en SBASE. Implicaría, al igual que el proyecto Gentili, alterar la traza para cambiar Plaza Francia por Retiro Norte, con la salvedad de que en lugar de ir por debajo de la Villa 31 la línea tomaría la Av. Castillo. Para hacerlo más atractivo, se propone una bifurcación en la Costanera de manera que un ramal elevado pueda servir al Aeroparque Jorge Newbery. Llama la atención la falta de mayores precisiones técnicas o estudios que avalen la traza propuesta, mientras que la que rige por ley asume implícitamente descartada.

Este último proyecto, por el momento, no es público. Pero sí es público un artículo, publicado en 2010 en la revista VIAL, donde Cermesoni vuelve sobre la idea de Retiro Norte, aunque presentada como una mejora que sería fácil de implementar sin alterar el funcionamiento de la zona de Retiro:

EL RIESGO DE CORTAR LA LÍNEA H PARA SIEMPRE

La Legislatura se apresta a tratar en comisión el proyecto de Gentili, que cuenta con el apoyo de la mayoría de la oposición. La legisladora Lubertino, que semanas atrás defendía la unión de las líneas H y E bajo Libertador, defiende ahora el proyecto de Cermesoni. Casi todos los legisladores opositores, así las cosas, aparecen funcionales a los intereses del Gobierno de la Ciudad. A fin de cuentas, se aprestan a sancionar la muerte de la línea H en Facultad de Derecho. Pensar la construcción bajo la Villa 31, aún en la variante “pasante” de Cermesoni, es inviable mientras no se lleve adelante su urbanización. A su vez, la valorización de los terrenos vuelve a dar rienda suelta a la especulación de consultoras e inmobiliarias con los codiciados terrenos ferroviarios de Retiro.

En el largo plazo, construir la línea H por la zona ferroviario-portuaria de Retiro se presenta funcional a los intereses que pretenden hacer insostenible la operación ferroviaria para “ganar” esos terrenos para la construcción. La línea H bajo Libertador no satisface enteramente esos intereses, porque además implica la idea de alcanzar Retiro como meta. En el corto plazo, la existencia de construcciones precarias, la imposibilidad de interferir en el servicio ferroviario y la necesidad de acuerdos entre jurisdicciones hacen que la posibilidad de llegar a Retiro se dilate sin fecha precisa. Eso sin contar los estudios técnicos que serían necesarios y hoy no existen.

De esa manera la H, que antes de 2015 llegaría a Retiro bajo Libertador, podría bien llegar a ningún lado cortándose en Facultad de Derecho. El alivio que podría implicar para la red la unión de las dos líneas transversales quedará en abstracto y lo definido por la ley 670, fruto de años de trabajo de una SBASE mucho más respetable que la actual, sería reemplazado con argumentos que van del voluntarismo a la banalidad. La responsabilidad no es del macrismo sino de la oposición, que acaba siendo funcional a lobbies ajenos al paradigma que supuestamente defiende. A nadie beneficia más el desvío de la línea H que a la especulación inmobiliaria y el transporte automotor, ganadores frecuentes en la Ciudad de Buenos Aires desde diciembre de 2007.

La línea H, en fin, no sería la única mutilada. La G, cuya licitación el gobierno de Macri lanzó y luego canceló, podría bien no construirse nunca y ser reemplazada por el moderno transporte sustentable del futuro, el Metrobús. Pero eso escapa al alcance de esta nota.

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