El mapa de la red, incluido en el reverso de las facturas del impuesto al Subte, demuestra un total desconocimiento de la red de subtes por parte del Ministerio de Desarrollo Urbano. SBASE, ausente.

El Ministerio de Desarrollo Urbano no sabe lo que es el Subte.  Esa es la inevitable conclusión que surge tras examinar con cuidado el mapa de la red que se incluye en el reverso de las facturas del impuesto al Subte.  Allí, se explica a los contribuyentes el propósito del cobro de una tasa especial para la ampliación de la red, en virtud de lo dispuesto por la ley nacional 25.514, sancionada en 1985 durante el gobierno de Raúl Alfonsín.

Los errores del mapa son graves, máxime cuando proviene de un organismo oficial con la intención de cobrarle un impuesto a los vecinos que viven cerca de una boca de subterráneo:

  • La línea A tiene aún como cabecera a la estación Primera Junta: esta condición la perdió tras 95 años el 23 de diciembre de 2008, cuando Mauricio Macri inauguró las estaciones Puan y Carabobo.  En aquel entonces, ya se vislumbraba el brutal recorte presupuestario que el gobierno de Macri aplicaría al Subte en 2009, sobre todo luego de desmentir su promesa de campaña de construir 10 kilómetros de subtes por año.  Los retrasos en la obra de modernización de la traza original de la línea A, especialmente en lo que hace a la instalación y puesta en funciones del sistema de señalización digital ATP, alimentaron la impaciencia de los vecinos de las nuevas paradas.  Tal fue la prisa de la gestión de PRO por mostrar a su líder político inaugurando obras de subtes que no hubo tiempo de bajar al túnel la dupla de coches históricos English Electric 2 y 3, en custodia de la Asociación Amigos del Tranvía y previstos para tal evento.
  • El nodo combinatorio “9 de Julio” no existe:  debajo del Obelisco, combinan desde 1937 las líneas B, C y D gracias a que en aquel año se inaguró la estación 9 de Julio -llamada Carlos Pellegrini entonces, al igual que su homónima del Subterráneo Lacroze-.  Tras 72 años de funcionamiento ininterrumpido, resulta increible que el Ministerio de Desarrollo Urbano no pueda situar correctamente en un plano el nodo combinatorio más transitado de la red de Subtes.
  • El nodo combinatorio “Plaza de Mayo” tampoco existe:  al igual que en el caso del nodo “9 de Julio”, tampoco el Ministerio tomó nota del segundo nodo más transitado de la red.  Inaugurado el 24 de abril de 1966, dia en que se inauguró también el nuevo tramo de la línea E hasta la actual cabecera Bolívar, comunica las estaciones Bolívar (E), Perú (A) y Catedral (D).  Además, el nodo está prácticamente a los pies del edificio de la Jefatura de Gobierno, por lo que resulta aún más difícil de comprender que no conozcan su ubicación.
  • La estación Catedral está ubicada en plena 9 de Julio:  A menos que la Iglesia Católica haya mudado la Catedral Metropolitana a las cercanías del Obelisco sin que vecino alguno se anoticiara al respecto, la estación Catedral de la línea D aparece ubicada en donde se encuentra 9 de Julio.  Catedral (Florida en su momento) fue inaugurada en 1937, junto a 9 de Julio y Tribunales, en lo que fue el primer tramo de la actual línea D construido por la Compañía Hispano-Argentina de Obras Públicas y Finanzas (CHADOPyF).

En los dos años que ya transcurrieron de la gestión Macri, la relación del Ministerio de Desarrollo Urbano y los subtes no fue, precisamente, fructífera.  A los recortes presupuestarios de 2009 y 2010 para la expansión de la red, trascendieron los planes oficiales para disolver a Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado, operadora natural de la red y dueña de su infraestructura y material rodante.  En un estado de “cuasi-intervención”, SBASE rápidamente se llenó de personal afin al macrismo con la tarea de espiar los teléfonos y correspondencia del personal histórico de la empresa; se formularon con asombrosa diligencia planes de “retiro voluntario” para los empleados con más experiencia en SBASE: aquellos que habían entrado a trabajar en ella cuando operaba la red y que conocen al dedillo todos los rincones del Subte; se aplicaron recortes presupuestarios para el area del 75% entre 2008 y 2009, paralizando las obras iniciadas por los gobiernos anteriores e impidiendo comenzar la construcción de las tan necesarias líneas F, G. e I.  Tal fue la brutalidad del recorte que los empleados de SBASE deben comprar los útiles de oficina con su propio salario.

Sin embargo, el desguace de Subterráneos de Buenos Aires tiene otras aristas.  En agosto, Desarrollo Urbano realizó una convocatoria a la precalificación de empresas para terminar la línea H y proveer el material rodante cero kilómetro que reemplace a los provisorios Siemens, Orenstein & Koppel de 1934.  A pesar de que el llamado se hacía en nombre de SBASE, fuentes de la empresa aclararon que se enteraron de la operatoria cuando fue publicado en la prensa.

Luego de las fuertes críticas que suscitó la política del macrismo para la red de subtes, en septiembre se convocó a los medios de comunicación a una visita a la estación Hospitales de la línea H, una de las principales perjudicadas por la falta de fondos.  En esa ocasión, se procedió a demoler una pared provisoria que separaba el extremo norte de la estación del túnel que la comunica con Parque Patricios, que fue presenciada por una radio comunitaria además de por este medio.  A la escasa presencia periodística, se sumó la desorganización del acto: los ingenieros de SBASE a cargo de la obra se enteraron de su realización cuando se presentaron en sus puestos de trabajo, temprano esa mañana.  Entre los presentes, cobró fuerza el recuerdo de la inauguración de las obras del tramo actualmente operativo de la línea H, a cargo del entonces Jefe de Gobierno Jorge Telerman, en mayo de 2007.  Los trenes recién comenzaron a circular el 18 de octubre, cuando Telerman inauguró por segunda vez la traza Once-Caseros.

A la luz de estos hechos, resulta alarmante que el Ministerio de Desarrollo Urbano pretenda hacerse cargo de la red de subtes una vez que se haya procedido a disolver Subterráneos de Buenos Aires.  La empresa estatal posee, incluso en las difíciles condiciones actuales, un cuerpo de ingenieros y profesionales altamente capacitados para el diseño, construcción, operación y conservación del patrimonio histórico de la red.  Los funcionarios del ministerio, que podrían haber consultado el correcto mapa de la red en una simple guía de calles, no parecen estar capacitados para reemplazar a SBASE en la administración de la red de subtes en momentos en los que se debate su reestatización.

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