El senador Rozas (UCR) le propuso al gobierno traspasar los servicios ferroviarios chaqueños al Estado provincial. La propuesta, que cuenta con el apoyo del gobernador Peppo y del ministro Dietrich, quien aseguró que es "absolutamente factible", viene a revertir la transferencia de SEFECHA a la Nación, realizada en 2010. Un contrasentido en el contexto de la ley de Ferrocarriles Argentinos.

El senador nacional chaqueño Ángel Rozas (UCR) propuso al ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, la transferencia al estado provincial de los servicios ferroviarios que la Operadora Ferroviaria del Estado tiene en esa provincia del norte argentino.

De acuerdo con el senador, Dietrich le manifestó que es “absolutamente viable” la propuesta, “incluso con aportes en materia económica y de infraestructura por parte de la Nación de manera de sostener el servicio”. La maniobra cuenta con el apoyo del gobernador justicialista, Domingo Peppo, quien no ve con malos ojos la posibilidad de manejar los trenes de la provincia.

Sugestivamente, al renovarse recientemente la gráfica empleada por la SOFSE, en la que se suprimió toda referencia a Ferrocarriles Argentinos, los nuevos horarios y tarifarios de los servicios chaqueños, a diferencia del resto de los servicios, no contienen ninguna referencia a la “Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado”. En su reemplazo aparece la expresión “Servicios Regionales Chaco”, acompañada del logo del Ministerio de Transporte.

Pero lo curioso del caso es que los servicios chaqueños (operados desde la década del 90 por SEFECHA, una empresa que el estado provincial fundó durante la gobernación del propio Ángel Rozas para sostener los trenes de pasajeros) fueron los primeros en revertir al Estado Nacional una vez creada la SOFSE, en el año 2010. En ese momento, como otras empresas provinciales, SEFECHA se encontraba en una situación ruinosa desde el punto de vista de la infraestructura y el material rodante, lo que suponía constantes interrupciones y limitaciones del servicio.

La provincialización de servicios nacionales carecería de todo sentido, sobre todo en el contexto abierto tras la creación de Ferrocarriles Argentinos Sociedad del Estado. Esta empresa, de acuerdo con la ley, debería absorber los servicios que aún hoy prestan las provincias, tales los de Ferrobaires (UEPFP, de la provincia de Buenos Aires), cuyo traspaso a Nación está pendiente desde hace casi diez años, y los de Tren Patagónico, de la provincia de Río Negro, lo que de momento no se ha materializado.

Cabe resaltar que ningún país de Europa ni otros mercados ferroviarios desarrollados aplica la política de disgregación de servicios que se impulsa. En Alemania, Francia o España las respectivas empresas ferroviarias nacionales son responsables de la operación de los distintos servicios regionales en cooperación con gobiernos o entes de transporte locales, que participan en el diseño tarifario, de horarios y planificación de servicios.

Un movimiento en el sentido contrario implica reabrir el proceso de balcanización de los servicios ferroviarios que siguió a la liquidación de la vieja Ferrocarriles Argentinos en la década del 90. En aquel entonces también se sostuvo el discurso de la provincialización, pero los argumentos en favor del manejo local se toparon una y otra vez con las constantes limitaciones financieras y de planeamiento de los gobiernos provinciales.

Mal podrían ser distintos los resultados de desarticular la nueva Ferrocarriles Argentinos.

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