Las dos unidades que prestan servicio entre Cipoletti y Neuquén sufrieron desperfectos que obligaron a interrumpir el servicio. Meses atrás, los coches del mismo modelo que circulan en el ramal Victoria - Capilla también habían sufrido una serie de fallas de consideración. La calidad del producto de Materfer, nuevamente en cuestión.

En dos meses de funcionamiento, el Tren del Valle que circula entre Cipoletti y Neuquén sufrió cuatro interrupciones debido a desperfectos mecánicos en los coches motores diésel Materfer con que se presta ese servicio.

La dupla 2504, con la que se había inaugurado el servicio y la única que funcionaba hasta hace poco, quedó fuera de servicio por segunda vez en la mañana del último miércoles, quedando varada a corta distancia de la estación Neuquén. Según informó personal ferroviario, se produjo una rotura en la “caja ayudadora” de la unidad. El 12 de agosto otro desperfecto había obligado a cortar el servicio durante siete horas.

Ante la situación, se puso en funcionamiento la segunda dupla, numerada 2501, para no afectar la prestación del servicio. Sin embargo, ocurrió algo imprevisto: el segundo coche motor quedó varado en dos oportunidades al día siguiente. Los pasajeros debieron continuar el viaje a pie antes de que el tren pudiera arribar a la estación Neuquén.

La situación desató una cierta indignación entre los usuarios y aún entre el personal ferroviario, poniéndose nuevamente en entredicho la solidez y la calidad del producto fabricado por Materfer. No es la primera vez que las unidades de la firma cordobesa presentan desperfectos de este tipo.

El servicio Victoria – Capilla del Señor de la línea Mitre, que se presta con estas unidades, tiene un triste récord a este respecto: son constantes las cancelaciones de servicio debido a fallas mecánicas como roturas en el cardán, fallas en los motores Scania o las cajas de cambios Allison. En mayo pasado, incluso, una unidad sufrió el desprendimiento del eje cardán de la caja puente, ocasionando un descarrilamiento y rotura de varios durmientes a lo largo de un kilómetro en cercanías de Los Cardales.

Los coches motores de Emepa, en tanto, parecen presentar un nivel de fiabilidad bastante superior. No en vano, la firma con sede en Chascomús ha comenzado a desarrollar una variante de su coche motor Alerce para trocha ancha, con vistas a utilizarse en un servicio lechero entre Plaza Constitución y Dolores.

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