La estación más nueva de la red ya muestra signos de falta de mantenimiento. Debido a su intenso uso y a la desatención por parte de la concesionaria, Corrientes ya presenta problemas en ascensores, escaleras mecánicas, elementos contra incendio, limpieza e higiene.

De 1994 a la fecha, Metrovías no se caracterizó precisamente por respetar el patrimonio histórico de la red.  Sin embargo, este fenómeno es observable también en las estaciones más modernas del sistema, por ejemplo en la severa filtración que se observó hace un año en Carabobo y que demoró meses en ser reparada mientras arruinaba los revestimientos recién colocados. 

La estación Corrientes de la línea H, inaugurada el 6 de diciembre pasado, tampoco escapa a esta lógica de mantener operativo lo mínimo e indispensable para que el servicio apenas funcione sin importarle si las estaciones o el material rodante proveen una experiencia confortable y segura al pasajero.  En esta flamante estación, se observaron pisos mal enjuagados con restos de jabón y espuma acumulados en los rincones y contra las paredes en momentos en los que Metrovías publicita la adquisición de nuevas hidrolavadoras y maquinaria especial para limpiar los andenes y entrepisos. 

Por si esto fuera poco, la escalera mecánica del extremo norte del único andén habilitado no está operativa, lo que provoca fuertes concentraciones de pasajeros en el entrepiso que se agrava cuando coincide la llegada de un tren de la B y uno de la H.  Para evitar este tipo de problemas y gracias al aprendizaje adquirido tras la inauguración de Los Incas y Carabobo, el equipo de ingenieros de SBASE había habilitado una cola de maniobras en el tramo de túnel que llega hasta la calle San Luis para que los pasajeros pudieran bajarse cómodamente del tren en una plataforma y acceder por la otra.  Pero Metrovías tuvo la brillante idea de no utilizarla, por lo que los trenes salen e ingresan a la estación gracias a un cambio ubicado en el extremo sur al igual que ocurría en Once.  Llama la atención, por lo tanto, que uno de los vidrios que protegen las escaleras mecánicas del andén fuera de servicio (oeste) esté astillado cuando por allí sólo circula, en principio, personal de la concesionaria.

En cuanto a las medidas de seguridad, se advirtió que uno de los nichos del andén a Caseros no tiene su correspondiente manguera.  Es de esperar que Subterráneos de Buenos Aires, que en el caso de la H posee el poder de policía sobre la concesión precaria a Metrovías, tome cartas en el asunto para solucionar estos hechos.


A pocos meses de su inauguración, Corrientes empieza a encajar perfectamente con el estado del resto de la red de Subtes. 

Comentarios