Las negociaciones entre el Gobierno nacional y el porteño por la devolución del Subte se empantanaron. En lugar de encarrilarlas, sus funcionarios se dedicaron a contradecirse y a acusarse entre sí a través de los medios. Mientras tanto, los funcionarios de la Ciudad se dirimen en internas.

 Las negociaciones por la devolución del Subte suman un nuevo capítulo para la vergüenza.  La contrapropuesta elevada el martes por el Gobierno de la Ciudad, que incluía prolongar la entrega de subsidios nacionales hasta 2017 más un programa de endeudamiento conjunto para realizar obras en la red, sólo consiguió despertar la ira de la Nación.  La ministra de Desarrollo Social porteño, María Eugenia Vidal, había dicho que no se podía hacer la transferencia “de cualquier manera”, y había comparado la situación de los subterráneos con la de Aerolíneas Argentinas.  Esto motivó la inmediata respuesta del secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi, quien le contestó que da “pena que planteen un cuentito publicitario”. 

A Schiavi luego se sumó la voz de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que le reclamó al jefe de Gobierno Mauricio Macri que se “haga cargo” de la red.  La mandataria recordó que se ofreció a la Ciudad “seguir con la mitad del subsidio todo el año próximo, darle 1800 millones en obras sin cobrarlos, terminar la línea E, la obra más importante que se está haciendo en subtes”. E insistió en que están “queriendo hacer cumplir una ley, que es la ley de autonomía, por la cual reclaman con mucha razón quienes representan a la Ciudad”. “Les pido que me ayuden también a poder conducir Argentina y este ejemplo lo quiero transmitir a todos los gobernadores; si no, se hace muy difícil. Sobre todo los que criticaron los subsidios y ahora los quieren extender al 2017”.

Sin embargo, el cuadro de desorganización y falta de liderazgo que exhibe la Ciudad en este conflicto con la Nación es pasmoso puesto que no existe ni siquiera una única versión para difundir a los medios, contrariamente a lo que se había acordado entre ambas partes.  El presidente de Subterráneos de Buenos Aires Juan Pablo Piccardo bajó el tono de las críticas formuladas por la ministra Vidal respecto a los plazos y condiciones de la devolución de la red.  Para Piccardo, la Capital puede hacerse cargo del servicio “en un par de semanas” y que sólo “hace falta un par de semanas trabajando los dos equipos –Nación y Ciudad– en forma intensa. Es un tema técnico, no hace falta discutir más el plazo”.  

El funcionario fue más allá en su apreciación del problema y aprovechó para plantear en el debate algunas cuestiones fundamentales como la coordinación tarifaria con los colectivos y la mejora del servicio de Subtes.  Al respecto sostuvo que “no puede subir la tarifa del subte y no la del colectivo”, por lo cual consideró que “hay que dirimir los gastos a pagar, pero también la política conjunta de tarifas con Nación”.  “Queremos tomar la responsabilidad porque estamos convencidos que el sistema tiene que mejorar en beneficio de la gente. La gente viaja mal. Es necesario bajar la frecuencia de 3 a 2 minutos”, indicó Piccardo.

En cambio, el ministro de Hacienda Néstor Grindetti opinó que “el Gobierno Nacional quiere que el subte se traspase el 1 de diciembre.  Nadie puede pensar que en tan corto plazo se puede hacer la transferencia”.  En declaraciones a radio El Mundo, Grindetti mostró nuevamente su desconocimiento sobre la calidad del servicio y dijo que Metrovías “hasta ahora está al margen, porque fueron reuniones bilaterales, y no empezamos a hablar del tema detalles.  La concesionaria es una de las partes que hay que transferir.  En algún momento los vamos a tener que sentar.  Yo no se si son mejores o peores, pero vamos a ser celosos velando por el cumplimiento del contrato. Vamos a estar muy encima del contrato”

 

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