Tal como comentaban trabajadores de la empresa, el macrismo quitó a Subterráneos de Buenos Aires el diseño de la planificación del Subte y el control de las obras, que en medio de una formulación confusa quedaron en manos del MDU. Prácticamente nada queda de la reconocida empresa profesional dedicada a la extensión de la red reconstruida desde cero en 1996. SBASE no sabe operar ni planificar.

El pasado 18 de marzo, en ausencia de Macri, la vicejefa de Gobierno María Eugenia Vidal firmó el decreto 101/13 estableciendo una modificación al organigrama del Ministerio de Desarrollo Urbano. Mediante este acto, Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (SBASE) dejó de depender del ministerio que comanda Daniel Chaín y pasó a estar bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete de la Ciudad, a cargo de Horacio Rodríguez Larreta.

Es la segunda dependencia que el Jefe de Gabinete logra arrebatarle al Ministerio de Desarrollo Urbano. Una situación análoga se vivió con el traspaso de la Subsecretaría de Transporte dirigida por Guillermo Dietrich a la órbita de Larreta. Tanto el titular de Transporte como Piccardo mantenían una pésima relación con el arquitecto Chaín, ahora devenido en ex jefe de ambos. La ambivalente y tensa relación entre SBASE y Desarrollo Urbano posee varios capítulos conocidos. No hay que olvidar la pésima gestión que realizó como presidente de Subterráneos Luis Jahn, señalado como hombre de Chaín, quien asumió en la empresa luego del alejamiento del ingeniero Jorge Irigoin, opuesto a la intervención del ministerio en SBASE. Justamente debido a esta mala gestión Macri decidió el reemplazo de Jahn por un hombre de su riñón, el actual presidente Juan Pablo Piccardo, también enfrentado con el ministro Chaín.

Pero, sin embargo, la disputa de poder se zanjó con una victoria parcial del ministro Chaín: la permanencia en el MDU de las actuales obras en ejecución y las futuras a emprender. El artículo 5 del decreto firmado por Vidal le da lugar en la “elaboración de los anteproyectos y/o proyectos ejecutivos de las obras públicas relacionadas con la infraestructura urbana y en la programación, dirección, supervisión, ejecución y control de las obras públicas nuevas y en curso de ejecución de arquitectura, ingeniería e infraestructura urbana en lo concerniente al SUBTE […] e intervendrá con los alcances aquí mencionados, en las obras públicas vinculadas con la línea H y el Nodo Obelisco”.

La confusa redacción del apartado implica en los hechos el desmembramiento de Subterráneos de Buenos Aires, marcando una continuidad con la fuga de profesionales altamente capacitados en los últimos años, buscando mejores alternativas en el sector privado ante la falta de oportunidades que SBASE les ofrece. Alejada de la operación de la red desde 1994 la compañía estatal se reestructuró y redefinió en la segunda mitad de la década del 90 en función de otorgarle al Gobierno de la Ciudad una cantera de profesionales altamente capacitados y especializados capaces de elaborar, planificar y ejecutar los proyectos de extensión del subte. Esta es, además de desarrollar tareas de control de la concesión otorgada a Metrovías, su función principal. El ambiguo decreto vuelve a crear un clima de incertidumbre en las oficinas de Agüero 48.

Si partir de 1996, con el regreso del ingeniero Nazar Anchorena, Subterráneos de Buenos Aires fue reconstruida como una empresa profesional orientada a la planificación y extensión de la red, perder el manejo precisamente de ese área lleva a preguntarse a qué se dedica la SBASE actual. Por el momento, a cobrar los ingresos por negocios colaterales.

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