Conservando la historia

Los accesos de las estaciones del centro porteño de la antigua línea A lucirán distinto a las demás.

La línea de subtes más antigua de Iberoamérica continúa en obras como producto del plan encarado por el Estado nacional, quien destina desde hace años varios millones de pesos para el recambio de de rieles y durmientes, catenaria y subestaciones eléctricas, reparación de filtraciones, mejoras en la iluminación de túneles y estaciones, instalación de ascensores y escaleras mecánicas, modernización del sistema de señales y renovación del alicatado, entre otros aspectos.

Llegó ahora el turno de las clásicas bocas de subte y sus carteles. Las estaciones de la línea A ubicadas en el macrocentro porteño –Plaza de Mayo, Perú, Piedras, Lima, Sáenz Peña y Congreso– tendrán una imagen distinta a la señalética circular diseñada por Ronald Shakespear. Por eso, como se observa en la foto, los accesos a las estaciones lucirán una mezcla entre la estética de 1913 y el diseño de Shakespear. Una curiosa forma de conservar el estilo de la línea de los trenes de madera y mantenerla inmune a los diseños modernos que reinan en los restantes accesos, incluso de la misma línea A desde Pasco hasta sus nuevas cabeceras Puan y Carabobo.

Declaradas Monumento Histórico Nacional (MHN) en 1997 por un decreto del entonces presidente Menem, las estaciones de la línea A deben ser modernizadas y modificadas de acuerdo a su aspecto original de principios del siglo pasado. Por eso el recambio de los azulejos y la adopción de esta nueva señalética híbrida. Ahora bien, también Pasco, Alberti, Plaza Miserere, Loria, Castro Barros, Acoyte y Primera Junta son MNH. Habrá que ver por qué no se conservaron algunos estilos originales de dichas estaciones.

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