Compás de espera para la reestatización

Circulan diferentes versiones sobre la falta de definiciones alrededor de la reestatización del servicio. Por el momento, sigue Metrovías. Se trata de una medida que requiere anticipación.
Editorial enelSubte.com

Después de sonar insistentemente el lunes pasado, por el momento no hay novedades sobre la posible quita de la concesión a Metrovías. Aunque desde algunos medios, como los del Grupo Clarín, se lo presentó como algo que podría ser inminente, lo cierto es que de la decisión política al hecho consumado deberá en todo caso correr un tiempo.

Como se publicó en enelSubte.com, si bien el discurso de Schiavi se tornó crítico y hasta amenazante para con Metrovías, la secretaría de Transporte no tiene lista una estructura que pueda reemplazar en caliente a la concesionaria. La posibilidad de repetir la experiencia de la UGOFE aparece complicada primero por ser un subte y en segundo lugar porque la operadora temporaria de los ferrocarriles San Martín, Roca y Belgrano Sur perdería con Metrovías a una de sus tres integrantes. El problema jurisdiccional dificultaría una devolución a SBASE, a menos que se tenga tiempo suficiente para negociar el traspaso con el gobierno porteño.

Un hecho es sin embargo claro, y es que la existencia de una concesionaria millonariamente subsidiada es incompatible a mediano plazo con las necesidades fiscales. Tampoco es conciliable con la intención del secretario Schiavi de convertir la compensación tarifaria a las empresas de transporte en subsidios al bolsillo –es decir, a la tarjeta SUBE personalizada– de cada pasajero. Metrovías no seguiría a cargo de la red de subterráneos sin los 400 millones de pesos que recibe anualmente del Estado nacional.

En el gobierno se siguen evaluando las alternativas sobre el futuro del servicio. Mientras el conflicto sindical continúa sin una salida, quitar a Metrovías transformaría al Subte en una brasa ardiente con la que poco podría hacerse. Una transferencia o recambio parcial de personal no ayudaría, cabe aventurar, a calmar la conflictividad que se vive. De acuerdo con esta idea, el gobierno de Cristina Fernández no haría nada con Metrovías hasta tanto se resuelva la situación de los trabajadores en disputa, buscando por otro lado dañar lo menos posible su vínculo con la Unión Tranviarios Automotor y la CGT.

Otra versión que se escuchó hoy sobre la falta de más noticias con relación a la reestatización del servicio explica todo con un ataque de furia que habría tenido Néstor Kirchner al enterarse, en el día de ayer, de que en el Subte se repartían ejemplares de La Razón. Pasado el enojo, pasada la reestatización.

Sin embargo, este argumento parece endeble por los cuatro costados. En primer lugar, hace más de un año que en el Subte también se reparte El Argentino, la contracara informativa del diario de Clarín. En segundo lugar, el rumor sobre una próxima reestatización circula desde hace por lo menos una semana y tuvo su pico de repercusión el día lunes, antes del supuesto enojo de Kirchner. En tercer lugar, el ex presidente tiene línea directa con Aldo Benito Roggio si de comunicarle su malestar se trata. Sería mucho más fácil intimar a la empresa a no permitir la presencia de promotoras de La Razón que quitarle la concesión por ello, concesión que se mantuvo durante todo su mandato.

Cuarto y último, una vuelta atrás tan rápida no daría respuesta a la problemática de los subsidios que Schiavi bien conoce. Y que hace previsible que en el curso de las próximas semanas o meses se tengan más precisiones sobre el futuro de la red de subterráneos.

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