Una bomba de fabricación casera instalada nuevamente en el Metro de Santiago fue desactivada por la Policía antes de que estallara, confirmó el Gobierno.

Una bomba de fabricación casera instalada nuevamente en el subte de Santiago fue desactivada por la Policía antes de que estallara, confirmó el Gobierno.

Si (el artefacto) no hubiese sido detonado por el Gope (Grupo de Operaciones Especiales de la Policía), efectivamente podrían haber víctimas”, dijo a periodistas, el viceministro del Interior y Seguridad, Mahmud Aleuy.

El artefacto tenía las mismas características de otro que estalló en una estación del ferrocarril metropolitano el 8 de septiembre pasado, dejando 14 heridos. Semanas antes, otra había detonado en un vagón desocupado del Metro, sin causar víctimas.

“Es similar a los otros. Es un extintor que tiene pólvora negra en su interior y tiene artefacto de relojería”, explicó Aleuy.

La bomba estaba instalada en uno de los pilares de la línea 5 del Metro, frente a una unidad carcelaria de mujeres, en un lugar en que el ferrocarril metropolitano circula en altura.

Un jardinero dio el aviso que permitió que el Gope desactivada el artefacto. No hubo llamados previos ni reivindicaciones del hecho.

“No hay panfletos. No hay reivindicaciones, no hay llamados telefónicos de personas que diga que lo hicieron por tal o cual cosa. Es lo habitual”, agregó Aleuy, quien afirmó que en este caso el gobierno perseguirá a los autores con una severa ley antiterrorista.

Unas 200 bombas caseras han estallado en los últimos años en Santiago, dejando hasta ahora sólo un muerto.

Dos semanas después del artefacto que estalló en la estación del subte, un adicto que vivía en las calles murió al explotarle en las manos una bomba dejada en el interior de un bolso en el centro de Santiago.

Las autoridades han apuntado a grupos anarquistas, antisistema sin organización ni jerarquía, como los autores de estos ataques, calificados oficialmente como “actos terroristas”.

AFP

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