Censura a enelSubte.com

Tras dos años de cortar todos los canales oficiales de SBASE a las consultas de enelSubte.com, en la inauguración de las nuevas estaciones de la línea A la mano derecha de Piccardo, Verónica López Quesada, dispuso personal de seguridad para impedirnos el paso por indicación explícita de la empresa.
Editorial enelSubte.com

Desde que Juan Pablo Piccardo asumió la conducción de Subterráneos de Buenos Aires comenzó un sostenido intento de boicot a este medio. La mano derecha de Piccardo, su secretaria-gerenta Corporativa y Comercial de SBASE, dio la orden a todos los empleados de abstenerse de hablar con este medio y de hecho comenzó un proceso de persecución al interior de la empresa hacia aquellos sospechados de brindar información a la prensa. Por circular se comunicó que el equipo de Quesada sería el único habilitado para hacerlo y quienes no lo hicieron fueron perseguidos por la conducción.

Hace meses que personal de Subterráneos dejó de atendernos teléfonos y responder correos. Incluso, pudimos saber que el dominio enelSubte.com está bloqueado para el envío y la recepción de correo en SBASE. Las conducciones de Kutner, Irigoin e incluso Jähn, con las que fuimos marcadamente críticos, no habían dejado nunca de comunicarse con nosotros como medio especializado y de participarnos de las novedades del medio.

López Quesada optó por cortarnos toda fuente de información en un intento por silenciar la crítica. Mal pudo lograrlo, pues llevamos años en esta tarea y contamos como es previsible con contactos en todas las patas del sector. Pero sí pudo instalar un clima de paranoia inaudito en un medio tan chico, actitud que sorprende viniendo de un Gobierno de la Ciudad que pocos meses atrás emitió un DNU para supuestamente defender la libertad de expresión de toda intromisión estatal.

Manejamos el tema con discreción hasta el momento. No nos interesa victimizarnos ni ser autorreferenciales, nos interesa informar con seriedad, constancia y veracidad sobre la actualidad de la red de subterráneos, comprometidos con una mejora del transporte público. Pero los hechos sucedidos hoy durante la inauguración de las nuevas estaciones de la línea A exceden lo tolerable y nos obligan a, cuanto menos, hacerlo público.

Por segunda vez desde que existe este medio su director, Martín Machain, no fue invitado a la inauguración y ningún miembro del equipo figuraba en la lista de ingreso. Problema menor, no fue obstáculo para que nuestros representantes se hicieran presentes. Sin embargo, una vez debajo comenzamos a recibir miradas extrañadas de funcionarios del GCBA y de SBASE, e incluso a oir comentarios sobre cómo se nos debía haber impedido el acceso a la estación. Al momento en que correspondía el turno a Machain para realizar una pregunta al Jefe de Gobierno, que sería sobre el estado de instalación del sistema ATP para seguridad de los pasajeros de la línea A, personal de seguridad retiró el micrófono y se dio por cerrada la ronda de preguntas en un claro ataque a la libertad de expresión.

Luego llegó el turno de abordar el tren inaugural, pues la marcha blanca se hizo desde San Pedrito hacia el centro. Los funcionarios, prensa y fotógrafos abordaron en su mayoría el primer coche. Al intentar subir el director de enelSubte.com personal de seguridad le indicó que no podía hacerlo y le señaló el segundo coche. Una vez en el segundo coche, el guardia que se aprecia en la foto le impidió el paso al primer coche alegándole que no lo podía dejar pasar por órdenes “de arriba”. Al insistir, fue más explícito: “Se encapricharon con vos. No te podemos dejar pasar”.

¿Cuál es el pecado de enelSubte.com? No comprometerse con nadie más que con el Subte como medio de transporte. Criticar con fuentes y argumentos, independientemente de las distintas administraciones nacionales o locales. Exponer distintas irregularidades de todas las gestiones que tuvo SBASE desde 2005. Hemos denunciado entre otros hechos la compra irregular de trenes a China por parte del ex secretario de Transporte de la Nación Ricardo Jaime, que desembocaron en una denuncia penal en su contra, el traslado de los coches Brugeoise a la intemperie, la innecesaria suspensión de la línea A y el costo de sus mejoras cosméticas, las sospechas movidas del GCBA para alterar la traza de la línea H, el freno a las obras del Nodo Obelisco, la suspensión de las estaciones Sáenz y Pompeya, la pretensión de reemplazar la línea I por un Metrobús, las inconsistencias de la auditoría de Barcelona, la cancelación de las estaciones Sáenz y Pompeya o las irregularidades en las nuevas estaciones Echeverría y Rosas.

Sabemos que enelSubte.com es leído por el medio y periodistas que cubren transporte, hecho que nos enorgullece. Por eso sabemos que contribuimos a que varias de esas cuestiones tomaran estado público. Seguramente eso molesta a Verónica López Quesada. La crítica no siempre es bien recibida. Sin embargo, las anteriores gestiones supieron manejarlo con profesionalismo. Nunca se nos retaceó información, cortó el teléfono ni intentó impedir el acceso. Va de suyo que sólo con mayor y mejor comunicación podrá contar un medio con la versión oficial de la contraparte. Si SBASE nos niega información, posiblemente no podamos dar a conocer su versión. Lo sabían los anteriores responsables, lo saben también la concesionaria y los trabajadores, ante quienes no ahorramos críticas pero que jamás se han comportado con este nivel de hostilidad y falta de profesionalismo.

Pero el hecho de hoy no denota sólo falta de profesionalismo sino un peligroso componente físico en la agresión hacia nosotros. Allí está lo grave. Fuimos permanentemente “marcados” por un patovica hasta el punto de ordenarle cortarnos el paso. Eso fue ordenado por la misma López Quesada que firmó meses atrás la contratación en SBASE de Jorge Polini, ex director de la UCEP, imputado por lesiones, coacción agravada e incumplimiento de los deberes de funcionario público. Por la misma empresa que tiene entre sus directores a Federico Young, apologista de la dictadura militar y cercano a Cecilia Pando, quien en estos días también sumó a su triste fama la persecución al periodismo independiente.

No nos queda más que lamentar lo ocurrido y esperar que la decisión de hacerlo público ayude a que el Gobierno de la Ciudad revea su actitud en línea con su propio discurso.

Comentarios