Una curiosa adquisición forma parte de una serie de compras que hará SBASE para las nuevas estaciones de la red.

En el pasado quedaron aquellas noticias que anunciaban la desaceleración de las obras de subtes en Buenos Aires cuando el “defasaje presupuestario” afectaba a la Ciudad. Si bien no han mejorado los indicadores económicas, problema que desvela al actual jefe de Gobierno Mauricio Macri, la situación parece estar normalizándose en el ámbito de obras subterráneas, las cuales habían recibido un recorte presupuestario de 47,5 millones de pesos a fines del año pasado.

En lo que va del año Subterráneos de Buenos Aires S.E. ha acelerado notoriamente el ritmo de sus obras, y si los resultados no son puestos al uso del pasajero es por cuestiones meramente políticas o técnicas que recaen en la concesionaria y en los gobiernos de turno. Es decir, las obras en cuestión continúan su curso normal.

Es el caso de la línea A, la cual tiene terminadas Puan y Carabobo y próximas a finalizarse las estaciones Flores y Nazca. O la línea B, donde las complicaciones en Echeverría fueron superadas y se encuentra, junto a Villa Urquiza, en la etapa final de construcción, obra que llegaría a su fin en diciembre de este año.

La línea H no se queda atrás. Las etapas A2 y C1 están a todo vapor. Con sus estaciones Parque Patricios (imagen principal), Hospitales y Corrientes, la flamante línea incorporará 2,20 kilómetros a su actual servicio de apenas 3,4 kilómetros. De esta forma alcanzará los 5,56 km de túnel, superando así a la línea C con sus 4,3km. Con la llegada de la línea a la estación Corrientes, donde combinará con la saturada línea B, la H puede dejar de ser una desolación en hora pico, en contraste con las demás líneas.

Previendo el importante incremento que se espera tendrá la línea H cuando combine con la B, la futura estación Corrientes –situada en la intersección de la avenida homónima y Pueyrredón– tendrá ciertas características que facilitarán la combinación entre líneas. Será de construcción similar a la actual estación Once, en método caverna, y estará equipada al igual que las demás estaciones de la línea con ascensores, escaleras mecánicas y sistemas de seguridad.

La particularidad de la estación que fue sede de una reunión del Banco Interamericano de Desarrollo y personal de SBASE días pasados será la presencia de caminos rodantes. Algo a lo que los porteños no están acostumbrados más que los que han podido visitar la Terminal A del aeropuerto de Ezeiza o los menos que han conocido el Métro de París, el Underground londinense o el más cercano Metrô de Río.

Los caminos rodantes, también conocidos como cintas desplazadoras, son utilizados para acelerar el tránsito en pasillos prolongados como nodos de combinación o terminales de trasbordo. Muy necesarias serían estas cintas que acelerarían el paso peatonal en lugares como el nodo combinatorio Plaza de Mayo –estaciones Catedral (D), Bolívar (E) y Perú (A)– o más aún en la combinación Lima (A) – Avenida de Mayo (C), donde ambos pasillos alcanzan casi 100 metros de extensión.

Ahora, SBASE planea reducir el impacto que tendrá la lejanía de las estaciones Corrientes (H) y Pueyrredón (B) con la instalación de dos caminos rodantes en ambas direcciones. Esta compra forma parte de varias adquisiciones que tendrán lugar en los próximos días entre las que se destacan 33 escaleras mecánicas y 21 ascensores para las obras de las líneas B y H. El monto total supera los 14 millones de pesos.

También se lanzó el esperado llamado a licitación para el inicio de las obras civiles de la Cochera-Taller Nazca, la cual estará ubicada a continuación de la estación del mismo nombre. Esta cochera-taller viene a suplir el tedioso trabajo que demanda el traslado de los coches hacia el Taller Polvorín ubicado en la superficie, en el barrio de Caballito. De esta forma la línea A dejará de ser la única que no posee ni un solo taller bajo tierra.

Las obras comprenderán la instalación de vías y aparatos de vía, montaje y puesta en servicio de la Subestación Rectificadora Plaza Flores con sus centros de potencia y cableado, provisión, montaje y puesta en servicio del hilo de contacto y del cableado de alimentación de tracción, entre otros. El monto de esta obra asciende a los 157 millones de pesos y su plazo de ejecución es de 3 años.


Caminos rodantes en el Aeropuerto Internacional de Barajas, Madrid, España.

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