El sistema de boleto único, que debería instalarse en 90 días, ya tiene un intento fallido de implementación en 1998. El S.U.B.E. y el conflicto de intereses que despierta.

Aunque el Subte se abone con billetes, hace tiempo que las boleterías del subterráneo también sufren la escasez de monedas.

Esta crisis, profundizada por el alza de la tarifa en los transportes y la nunca implementada tarjeta única para colectivos, trenes y subtes, trajo consigo la intensificación de las campañas de promoción de la tarjeta Monedero, ex Subtecard, para pagar los subterráneos.

Esto ocurrió tras varios meses en que la concesionaria Metrovías se vio obligada a liberar molinetes ante la falta de cambio para los pasajeros que debían recibir vuelto en monedas.

La Secretaría de Transporte, finalmente, anunció la implementación del S.U.B.E. -Sistema Único de Boleto Electrónico- que según cálculos oficiales no debería superar los 90 días de instalación en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

Incluso, debido a la reciente desaprobación del diseño gráfico de la tarjeta S.U.B.E. por parte de la presidenta Cristina Fernández, el rediseño a cargo de un prestigioso estudio demorará aún más el lanzamiento de la tarjeta.

La presidenta anunció el proyecto desde la Residencia de Olivos en febrero pasado, abogando por la solución de los problemas con el cambio y, además, la eliminación del “negociado” con las monedas en la Ciudad.

El proyecto despertó un viejo conflicto de intereses. Al manejarse todos los fondos a través del Banco Nación, las ganancias y manejos del dinero de las empresas de transporte quedarían blanqueadas.

Asimismo, Monedero perdería el control total de las magnéticas del subte, otorgando la venta del pasaje bajo la órbita estatal del Banco Nación.

Sin embargo, el sistema está lejos de aplicarse en 90 días. En las principales ciudades del mundo que ya cuentan con este sistema, e incluso en ciudades como Rosario o Mar del Plata, el sistema ha demorado mucho más que tres meses en ser puesto en marcha.

No debe dejarse de lado, además, una promesa similar pero hace más de una década, cuando en enero de 1998 la misma Secretaría de Transporte anunció la colocación de este sistema, el cual en aquel entonces demoraría un año en comenzar a funcionar.

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