El proceso de alineación y bateado de rieles y durmientes, uno de los trabajos nocturnos de mantenimiento, fue llevado acabo recientemente en la línea B.

Mantener una red de trenes subterráneos no es algo sencillo. La tarea no sólo consiste en pintar trenes, cambiar tubos fluorescentes y organizar conciertos musicales. Los cientos de kilómetros de rieles que recorren los túneles de la Ciudad requieren mantenimiento, ya que decenas de toneladas pasan sobre ellos cada minuto.

Los durmientes en algunos casos son de hormigón y en otros de madera. El balasto, en algunos casos presente y en otros no, es la clásica piedra molida que vemos desde los andenes. Éste debería estar en todos los casos, al igual que los durmientes de hormigón en reemplazo de su antecesor, el durmiente de madera.

Sobre los rieles y durmientes transitan trenes repletos de personas, los cuales pesan aproximadamente unas 250 toneladas cada uno. Este gran peso presiona con fuerza sobre los rieles durante todo el día. Por ejemplo, en las líneas B y D, las de mayor frecuencia y cantidad de pasajeros transportados, los rieles soportan el tránsito de aproximadamente 350 trenes por día hábil.

El hierro es duro, pero no lo suficiente como para vivir eternamente en su mismo estado. Los rieles son sofocados diariamente a un tránsito intenso de mucho peso, con un factor fundamental: lo que soportan es, principalmente, el peso de seres humanos. Un pequeño desperfecto en su integridad y un tren con 1000 personas podría descarrilar.

Por ello, el estado de los mismos y sus respectivos durmientes, como así también el del balasto, debe ser óptimo. Entre las diversas tareas de mantenimiento a las cuales son sometidos los tendidos de rieles, se destaca una que fue realizada días atrás en gran parte de la línea B. Esta tarea es la conocida como bateado y consiste en la alineación y bateo de los rieles, durmientes y balasto.

Una máquina sofisticada, autopropulsadas con motor diesel y transmisión hidraulica para que no dependa de ningún tipo de alimentación especifíco mas que de sí misma, se encarga de alinear los rieles milimétricamente al punto justo, como así también de acomodar el balasto debajo de los durmientes.


(Bateadora detenida en la estación Puán de la línea A)

Dos rodillos sujetan la via levantándola levemente mientras los brazos se introducen en el balasto acomodándolo y compactándolo debajo del durmiente. Luego baja los durmientes y continúa con los siguientes.

De esta forma se nivelan los rieles para que los trenes no se balanceen peligrosamente. Sin embargo, no todos los durmientes pueden recibir el mismo tratamiento. En algunos casos existen instalaciones cerca de algunos durmientes o incluso durmientes en mal estado, por lo cual no pueden ser nivelados por la máquina bateadora.

Para ello, como trabajo previo, un técnico recorre la traza marcándolos con tiza o pintándolos con pintura de color, dejando indicados los durmientes que no deben recibir el tratamiento de la bateadora.


(Durmientes marcados con ‘NO‘ escrito en tiza)

Si bien no es el único trabajo que el tendido de rieles debe recibir, es un proceso fundamental para mantener la seguridad de los trenes y pasajeros. Lamentablemente, según denuncian los trabajadores, no es un proceso que se realice con la frecuencia adecuada. Incluso, los pasajeros a veces pueden notar que los trenes, en algunos tramos, se balancean más de lo debido. Esto, en algunos casos, es producto de que la bateadora no ha pasado muy seguido por la red.

Sin duda, estos trabajos son realizados de forma nocturna. Es por ello que, en realidad, el Subte siempre está despierto. De día, con trenes llenos de pasajeros, vendedores y empleados. De noche, con máquinas que durante el día se esconden en los talleres y cocheras, aguardando a que el Subte cierre sus puertas para entrar en acción.

 


(Ejemplo del trabajo de una Bateadora en superficie)

 

 

Maniobras de descenso de la Bateadora ‘Plasser’ hacia el nuevo Taller Colonia de la Línea H:

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