La estación Catalinas es la más avanzada de las tres mientras que faltan unos pocos metros para unir la extensión al túnel existente. En cambio, Retiro presenta complicaciones en el terreno a la hora de construir los desagües.

Las obras de extensión de la línea E desde Bolívar, su cabecera este desde 1966, hasta Retiro avanzan rápidamente.  Hasta el momento, resta excavar 70 metros para que el tramo denominado ST1 (transición entre túnel doble a simple cerca de la entrada a Correo Central) pueda unirse a la línea operativa en las inmediaciones de la avenida Rivadavia y Balcarce.


De las tres nuevas estaciones con las que contará la línea E, la más avanzada es Catalinas, en donde se encuentra prácticamente toda la caja excavada. Dicha estación lidera ahora el primer puesto de las de mayor avance, ocupado desde el inicio de la obra hasta enero de este año por Correo Central, que presenta un avance estimado de 35%.  Su progreso puede observarse en la fotografía que acompaña esta nota, la primera perteneciente a esta obra encarada con gran hermetismo por el Gobierno nacional.


En lo que a la estación Retiro respecta, los obreros han encontrado dificultades en la construcción de las galerías de drenaje.  Según fuentes de la obra consultadas por este medio, el suelo de la zona presenta una alta concentración de agua que dificulta llegar al nivel en el que deberán ejecutarse dichas galerías. 


Sin embargo, a lo largo de la construcción la empresa contratista -Benito Roggio- no sólo se topó con agua sino también con fragmentos de jarrones, piletas para lavar la ropa, herraduras y demás objetos de la vida cotidiana del Buenos Aires de hace más de un siglo.  Cabe recordar que lo que hoy es la avenida Leandro Alem, bajo la cual transcurre la extensión del subterráneo, era la costa original del Rio de la Plata que fuera rellenada con la basura de aquella época para ganarle espacio al rio.  De los escombros salen también los rieles y durmientes de la antigua via que unía las zonas de Retiro y Constitución con la estación Central, ubicada detrás de la Casa Rosada y que se incendió el 14 de febrero de 1897.

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