Una de las estaciones más importantes de la tan utilizada línea C está afectada hace tiempo por filtraciones de agua. Metrovías se hizo cargo de solucionar el problema, pero con él se llevó gran parte de los azulejos que decoraban andenes y escaleras.

La estación Avenida de Mayo es una verdadera obra de arte. Fue inaugurada el 9 de Noviembre de 1934 por la empresa CHADOPyF de capitales españoles. Su decoración es única en toda la red, y posee un alicatado de diseño muy particular. Aunque todas las estaciones intermedias de la línea C tienen murales que muestran paisajes de España, por una cuestión simbólica Avenida de Mayo retrata una alegoría a la unión y amistad con la madre patria. Tal es el valor de los azulejos en andenes, escaleras y vestíbulos de esta estación que en 1997 fue declarada Monumento Histórico Nacional por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Azulejos de repuesto para la estación 9 de Julio se colocaron en esta escalera de Avenida de Mayo.

Sin embargo, al igual que en gran parte de la red de subtes, las filtraciones de agua no dan tregua. El hormigón poroso deja pasar el líquido sin mayor resistencia, y todo tipo de recubrimiento que exista sobre el material lo sufre inmediatamente. En algunos casos es simplemente una capa de pintura, baldosones o imitación de granito aplicada por Metrovías, pero cuando los afectados por el agua son los azulejos el asunto es otro, porque no es para nada sencillo conseguir réplicas de estas piezas únicas.

Los azulejos pierden su esmalte y con él sus pigmentos, o directamente los tapan las sales de las filtraciones.

En los últimos años, Metrovías se tomó el trabajo de renovar los azulejos de tono amarillento que decoran muchas de las estaciones de la línea C, como en los casos de Diagonal Norte, Moreno o Independecia. Pero cuando los trabajos anti filtraciones afectaron a Avenida de Mayo, el mayor esfuerzo que se tomaron los obreros fue el de colocar una capa de cemento sobre los arreglos y como mucho pintarla imitando los motivos de los azulejos. Un parche ciertamente lamentable.

Pero en otros casos ni siquiera fue así. De esta manera, cuando se picaron distintos pedazos del alicatado para hacer frente a las filtraciones y reparar los caños rotos, simplemente se puso una capa de cemento y punto. O lo que parece directamente un chiste, se colocaron azulejos pertenecientes a otras estaciones, con la obvia diferencia que cualquiera puede notar.

Detalle grotesco: En esta porción incluso pusieron la guarda de 9 de Julio.

Pero aún quedan importantes partes de las escaleras y los dos andenes que sufren los efectos corrosivos del agua, en algunos casos servida. Pueden observarse azulejos húmedos con hongos creciendo entre ellos, regimientos de cucarachas viviendo tras los viejos carteles de chapa de la CHADOPyF y porciones del alicatado que literalmente se inflaron por la humedad y que en cualquier momento pueden resquebrajarse y finalmente caer para destruirse. Es una desgracia que esta sea la indolencia que tenga que sufrir el patrimonio de todos.

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