La Presidente visitará las obras de la línea E el lunes a las 17.30. Será acompañada por el ministro de Planificación, el secretario de Transporte, y el secretario de Obras Públicas, entre otros invitados especiales. Se desconoce si la mandataria hará uso de la palabra.

La presidente de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, visitará el lunes a las 17.30 las obras de extensión de la línea E por el Bajo porteño.  Estará acompañada por el ministro de Planificación Julio De Vido, el secreterio de Transporte Juan Pablo Schiavi, el secretario de Obras Públicas José López y otros invitados especiales.  En septiembre último se había anunciado una visita presidencial a los trabajos, que fue suspendida a último momento ya que la mandataria optó por viajar a un encuentro empresarial en Rosario.

La obra de la línea E sumará 2.300 metros de túneles y tres estaciones al recorrido de la línea más postergada del Subte porteño. Fue licitada en 2006 por el entonces presidente Néstor Kirchner, adjudicándosela a la constructora Benito Roggio quien comenzó las tareas a mediados de 2009.  Se espera que el tramo, muy esperado ya que ayudará a descongestionar a la línea C al proveer una conexión alternativa entre los barrios del Sur, Plaza de Mayo y Retiro, esté en servicio para marzo de 2012.

Inaugurada el 20 de junio de 1944, funcionó entre Constitución y Boedo hasta el 24 de abril de 1966, cuando Subterráneos de Buenos Aires inauguró su actual cabecera Bolívar al este y Avenida La Plata al oeste.  En 1973, se extendió hasta José María Moreno; en 1985, súmó las estaciones Emilio Mitre, Medalla Milagrosa y Varela, y en 1986 llegó a su cabecera en Plaza de los Virreyes.  Durante la mayor parte de su historia, circularon trenes de sólo dos coches gracias al escaso tráfico que registraba.  En la actualidad, es normal ver a sus formaciones GEE de cuatro coches atestadas de pasajeros a toda hora producto de la pésima frecuencia que tiene el servicio, mientras las estaciones de su tramo original se caen literalmente a pedazos producto de años de abandono y depredación por parte de la concesionaria.  Hasta ahora no se anunciaron planes para mejorar la infraestructura existente, y se desconoce qué formaciones se utilizarán para reforzar un servicio ya colapsado y que sumaría, según estimaciones oficiales, unos 30.000 pasajeros adicionales al día.

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