“La inversión en la línea H a la Villa 31 sería de 15 mil dólares por familia”

El economista vuelve a cuestionar la modificación al trazado de la línea H por la Villa 31: asegura que no es la opción más eficaz para combatir la segregación urbana y social . Advierte que el costo del tramo sería de unos 150 millones de dólares que podrían invertirse de mejor manera para mejorar la calidad de vida de los ocupantes del asentamiento abriendo nuevas arterias, centros comunitarios, educativos y de salud.
Licenciado en Economía (UBA). Maestría y Doctorado en Teoría Económica (USP). Profesor titular (FCE-UBA). Investigador del CEPED (UBA). Coordinador académico del Plan Fenix.

En un artículo publicado en Cash el domingo pasado (11/5/2014) se celebra la propuesta de llegada del subte a la denominada Villa 31, a través de la modificación de la traza de la línea H. Se considera auspicioso que una solución técnica no haya seguido las reglas del “mercado”, sino que se haya atendido a necesidades de movilidad de los habitantes de la villa mencionada. El artículo insinúa también la sospecha de que el apoyo a esta traza por parte del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires pueda estar encubriendo algún interés en valorizar la zona para su posterior explotación como negocio inmobiliario.

Empezando por el final, y opinando sobre un tema que no es mi especialidad, dudo de que la franja ocupada actualmente por la Villa 31 sea algo particularmente deseable para especuladores inmobiliarios. Se trata de una franja muy estrecha; en su mayor parte, el ancho es de 250 metros aproximadamente, de los cuales más de 40 están ocupados actualmente por la autopista Illia. En los costados, hay poco atractivas instalaciones ferroviarias y depósitos portuarios. Decididamente, esto no es un futuro Puerto Madero; lo sería sólo en el caso de que se desactivara el Puerto de Buenos Aires, un proyecto de tan largo horizonte que difícilmente movilice los espíritus animales cortoplacistas de los inversores inmobiliarios.

Concuerdo con el artículo en un punto central: esta traza carece de una justificación económica en los términos convencionales. Creo de todas formas que esto poco tiene que ver con las reglas del “mercado”, sino que se trata de cómo se fundamenta este tipo de decisiones de inversión pública. Como he argumentado en un artículo publicado por enelSubte.com, no parece que esta variante asegure un tráfico que justifique las ingentes inversiones que demanda una línea de subterráneo: el costo del tramo desde la Facultad de Derecho a Retiro requerirá estimativamente unos 150 millones de dólares. El proyecto plantea un tramo de 1,7 kilómetros sin estaciones, algo inédito en toda la red de subtes de Buenos Aires; la distancia media entre estaciones de la red se sitúa en los 600 metros. Esto asegura una captación muy baja de tráfico.

El fundamento de esta traza es entonces de carácter social y urbano: se trata de lograr –a la manera de los metrocables de Medellín y Río de Janeiro– “enclaves integradores” en un área marginalizada.

Estoy totalmente de acuerdo con este propósito. La pregunta es si esta medida es eficaz y eficiente, a este efecto, o si hay otras alternativas.

Señalemos que el costo es elevado en términos de la cantidad de hogares supuestamente beneficiados. Según datos no confirmados, habitarían en la Villa 31 hoy día unas 10.000 familias. Esto implica que la inversión a realizar en el subte representaría un importe de unos 15.000 dólares por familia. Edificios escolares, centros comunitarios, núcleos de atención médica y la apertura de una traza vial que permita operar un servicio de autotransporte son medidas de costo mucho más bajo, y también mucho más eficaces para combatir la segregación urbana y social.

Pero además, la única estación que atenderá a la Villa 31 tiene una ubicación más que periférica; se encuentra en la intersección entre la Avenida Castillo y Calle 9, un área donde predominan los depósitos de mercaderías y que se encuentra muy próxima a la autopista Illia. Se trata de una ubicación de muy baja penetración, que poco contribuirá a la movilidad de los habitantes de la Villa 31.

En definitiva, el efecto integrador de la propuesta nueva traza de la Línea H parece ser de bajo alcance y costo muy alto.

Originalmente publicado en Cash – Página 12

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