Al borde del fracaso, parte II

Asociaciones vecinales, fuerzas políticas opositoras y hasta el propio kirchnerismo salen en contra del proyecto de Macri. También hay conflictos puertas adentro. Segunda parte del informe.

En esta segunda parte del informe iniciado ayer sobre el posible fracaso del proyecto macrista de subtes, se abordará la serie de obstáculos políticos y económicos con que están tropezando las pretensiones del gobierno local. Ocurre que para poder realizar subtes, ya sean los 27 kilómetros macristas o lo los 23 kilómetros ibarristas, se necesita dinero. Ese dinero saldrá de créditos internacionales y convenios locales. O al menos eso planea el jefe de gobierno Mauricio Macri.

Con los 1.500 millones de dólares que en 2007 anunció tenía preacordados en España pero que luego enelSubte.com constató que nada se había avanzado, más unos 1000 millones de dólares locales, Macri pensaba crear su ambicioso plan. Pero para ello necesitaba acordar desde cero con organismos internacionales de crédito y también pactar con el gobierno nacional.

¿Por qué? Porque un crédito internacional necesita el visto bueno del gobierno nacional aunque la solicitud provenga de un gobierno provincial o municipal. Es una necesidad política y administrativa que puede convertirse en un problema cuando ambos gobiernos son de signo contrario. Esa firma necesaria para acceder al crédito es la del ministro de Economía Martín Losteau, pero bien se sabe en los pasillos de Bolívar 1 que la firma estará cuando el ministro Alberto Fernández de la orden, tarea nada fácil. Fernández es el presidente del PJ capitalino.

A esta realidad complicada se le suma un supuesto malentendido entre funcionarios del propio gobierno nacional. Esos mil millones de dólares para el material rodante serán compartidos mitad y mitad entre el gobierno local y una cesión del nacional a los porteños. Pero los 500 millones que le corresponden a la Nación no habrían sido pactados a pesar de las “políticas de diálogo” vigentes, según conjetura el medio La Política Online.

Jorge Irigoin, actual presidente de Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado, anunció días atrás que “todo está conversado con el Secretario de Transporte Ricardo Jaime” en relación con el dinero faltante. Sin embargo el ministro Julio de Vido, quien según versiones no tiene buena relación con Jaime, salió a desmentir las afirmaciones a través de sus voceros. Por otro lado el negociador con Macri es, se ha dicho, Alberto Fernández. Y no son nuevas las versiones sobre su supuesta enemistad manifiesta con De Vido.

Más problemas

Pero existen más obstáculos para que las promesas de campaña vean la realidad. La interminable cantidad de problemas que enfrenta el proyecto de subtes de Macri, conformada por críticas de la oposición, la posible falta de quórum en su tratamiento y la inexistencia de una mayoría propia para aprobarlo, la embestida de organizaciones vecinales, la complicación del financiamiento y las negociaciones con el gobierno nacional, fueron demasiado para Jorge Irigoin.

El novel presidente de Subterráneos de Buenos Aires S.E., de larga trayectoria en el sector privado, no acusa experiencia en la administración pública. Pero tuvo cargos directivos de importancia en Siemens, Sevel, el entonces privatizado Correo Argentino y OCA, la empresa que fuera de Alfredo Yabrán. También posee en su prontuario una causa judicial –ya cerrada por falta de mérito– por manejos financieros entre SOCMA y Correo Argentino.

Irigoin, según testigos locuaz y seguro de sí mismo, es alguien de poca paciencia. Según pudo averiguar enelSubte.com habría advertido a Mauricio Macri, a quien considera su jefe político, que su futuro no sería próspero al frente de SBASE “si la cosa no se empieza a mover”. Ocurre que además Irigoin mantiene fuertes diferencias con Daniel Chain, actual ministro de Desarrollo Urbano de la Ciudad y jefe directo suyo por estar Subterráneos de Buenos Aires dentro de su ámbito.

Si bien Irigoin no se encuentra todavía dispuesto a renunciar, habría dejado en claro que esta opción no está lejana si la situación conflictiva por la que está atravesando el proyecto de subterráneos no se empieza a resolver en el corto plazo. “Vine a hacer obras, no a cobrar un sueldo de empleado público” habría expresado el funcionario, buscando contrastar su perfil con el de Edgardo Kutner, contador que supo llevar una más que relajada gestión al frente de SBASE atravesando parte del gobierno de Ibarra y el de Telerman.

Irigoin también tendría expectativas políticas sobre el Ministerio de Asuntos Hídricos que el macrismo adelantó que piensa crear. La nueva dependencia estará a cargo de las obras aliviadoras del Arroyo Maldonado, otra obra faraónica para cuya realización se alquilarían máquinas tuneleras al exterior. Al menos el Nuevo Maldonado se encuentra muy avanzado en cuanto a créditos y papeles, realidad muy distinta a la de los subtes. Esto sería razón suficiente para que Irigoin, quien quiere como dice ver obras en acción, se mude de sector en el gobierno.

¿El futuro de Subterráneos de Buenos Aires y de la red a su cargo? Por ahora es incierto.

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