Diagonal Norte, estación declarada Monumento Histórico Nacional, sufrió un ataque vandálico el fin de semana. A la falta de cuidado por el patrimonio se suman las intervenciones de dudoso gusto del GCBA en la línea A. Vandalismo y desidia, dos caras de una misma moneda.

El pasado fin de semana la estación Diagonal Norte de la línea C sufrió el ataque vandálico de una banda de grafiteros que, aburridos de la decoración de los azulejos y mayólicas españolas, optaron por practicar una intervención de dudoso gusto en el andén a Constitución. El ataque, que incluyó la intervención sobre la señalética, el mapa de la línea y carteles publicitarios del área, ocurrió en un horario que no ha podido precisarse.

La importancia de la problemática del grafiti en el Subte ha ido incrementándose constantemente en los últimos años hasta alcanzar niveles alarmantes. Prácticamente no hay tren en la red, exceptuando la línea H, que no se encuentre totalmente cubierto por las pintadas realizadas por los grupos que atentan contra el patrimonio público. Habiéndose agotado la superficie de trenes disponibles para pintar, parece ser que ahora la nueva tendencia implicaría el ataque contra las instalaciones fijas de la red. 

La estación Diagonal Norte, con sus característicos azulejos amarillos y mayólicas en tonalidades azules, fue ornamentada de esta manera a principios de la década del 30 por la Compañía Hispano Argentina de Obras Públicas y Finanzas (CHADOPyF), formando un conjunto armónico con la decoración de las demás estaciones de la línea. Dado su alto valor patrimonial fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1997, siéndole otorgada una importante distinción y protección para impedir cualquier modificación que altere su sustancia original. En virtud de esto, es de esperar que las autoridades tomen cartas en el asunto.

La nueva decoración de la línea A

En otra muestra de desapego y falta de interés por el patrimonio público las intervenciones realizadas por el Gobierno de la Ciudad en la “renovada” línea A, reabierta el pasado 6 de marzo, también se encuentran reñidas con la condición de Monumento Histórico Nacional de la que gozan las estaciones que la integran. La instalación de nuevos murales, revestimientos que recuerdan a los manteles vinílicos de los años 60 y adhesivos símil-espejo que pretenden convencer al usuario de que la estación “también es suya” no guardan relación alguna con la estética general de la decoración del trazado así como tampoco respetan las condiciones de preservación patrimonial que se desprenden de la categoría de MHN. La Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos, en tanto, parece no mostrar demasiada preocupación al respecto.

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