Shell detalla información sobre la estación Independencia

Mediante un comunicado enviado a enelSubte.com, la petrolera anglo-holandesa emite algunas precisiones sobre cuestiones relativas a la extracción de los tanques de nafta de Independencia y Lima informada días atrás, y sobre la historia de la fuga de combustibles que afectó a la estación Independencia de la línea C.

 

En el comienzo del artículo titulado “Retiran los tanques de nafta de Independencia” se afirma que “Tras 34 años de espera se inició hoy el proceso de retiro de los tanques de la estación de servicio Shell, ubicada en la esquina de Lima e Independencia, que filtraron hidrocarburos al túnel de la línea E”. Esto es incorrecto.

Le informamos, sin embargo, que el cambio de tanques e instalaciones subterráneas que está en curso en este momento no responde a las labores de remediación ambiental en el sitio. Por el contrario, es una práctica que Shell hace rutinariamente en sus Estaciones de Servicio con cierta periodicidad (máximo 30 años) para reemplazar las instalaciones antiguas por otras de moderna tecnología. Es necesario destacar que, en este caso, Shell Argentina ya procedió a cambiar los tanques de la estación de servicio en cuestión en otra oportunidad durante el año 1990. Asimismo, la normativa vigente en Argentina no indica la vida útil de un tanque o cuándo éste debe ser reemplazado, en la medida que no se detecten pérdidas. La norma aplicable sólo estipula un aumento de la frecuencia de las auditorías de hermeticidad cuando mayor es la antigüedad de los mismos.

A continuación, en el mismo artículo, se habla de “depósitos deteriorados”.  Como se ha expresado precedentemente, es una decisión de Shell Argentina proceder al cambio de los tanques conforme su política interna de seguridad. Por eso,  rechazamos la afirmación de que dichas tareas habrían respondido a que los tanques se hubieran encontrado deteriorados. Aquí es necesario enfatizar que la estación de servicio operó y opera en condiciones de seguridad y hermeticidad conforme a los estándares de seguridad de Shell y la legislación aplicable, todo esto avalado por las periódicas auditorias de hermeticidad de los sistemas de almacenamiento subterráneos de hidrocarburos realizadas en el sitio.

Posteriormente, la nota expresa que “Tras años de una extensa batalla judicial entre Subterráneos de Buenos Aires y la petrolera Shell, la justicia dictaminó que la empresa anglo-holandesa debía proceder al saneamiento del área mediante la extracción de los vapores de hidrocarburos y del agua contaminada del suelo. Este procedimiento, iniciado en 2008, tendría una duración estimada de siete años y se encontraba demorado hasta que la empresa procedió recientemente al cierre de la estación de servicio para su refacción integral”. Esto es incorrecto.

Al respecto, le aclaramos que en cumplimiento de la resolución de Cámara de fecha 25 de abril de 2007, la remediación ambiental propuesta por Shell Argentina involucra no solamente la extracción de vapores del subsuelo a través de un sistema conocido por sus siglas en inglés como SVE (“Soil Vapor Extraction”) – el cual entró en funcionamiento en el 2012 –  sino también el bombeo y tratamiento del agua subterránea en el sitio y la aplicación opcional, si se considera oportuno y necesario, de una tercera tecnología que involucra inyección de aire a presión para estimular la biodegradación conocida como “air sparging”. Esta combinación de tecnologías es acorde a las más modernas prácticas que se aplican internacionalmente para remediación ambiental y se ejecutará con equipos de alta complejidad que ya se encuentran instalados en la Estación de Servicio.

Así también, en el artículo que se titula “A 34 años, ¿aún hay combustible en Independencia?” se afirma que “Según quedó demostrado en el expediente, había que remover y reemplazar 260.000 metros cúbicos de tierra. A 10 metros cúbicos de capacidad por camión, se tendrían que haber movido por el centro porteño 26.000 camiones para llevarse la tierra contaminada y otros 26.000 camiones para traer la tierra nueva.  Finalmente, el fallo dictado por la Sala H de la Cámara de Apelaciones en lo Civil —con la firma de los jueces Claudio Kiper y Jorge Mayo— ordena realizar el trabajo por el sistema de extracción de vapores del suelo. Entre 2008 y 2010, Shell excavó 38 pozos de remediación, que se sumaron a los ocho de monitoreo que ya existían, y se interconectaron por veredas hacia la estación de servicio, donde se montó un sistema de alta complejidad tecnológica para extraer y tratar los gases y aguas. Falta vincular aún las perforaciones por debajo de la Avenida 9 de Julio, tarea que se haría este año”. Esto es falso.

Esto es falso por cuanto en el sitio hay una red de pozos que incluye: 30 pozos de remediación por bombeo y tratamiento de agua, 8 pozos de remediación por extracción de vapores, 15 pozos (parcialmente perforados) para la aplicación opcional de la tecnología de remediación “air sparging” y más de 50 pozos de monitoreo.

Todos los equipos e instalaciones conexas requeridas para llevar a cabo la remediación ya se encuentran completamente instalados.

El sistema de extracción de vapores del subsuelo (SVE) entró en funcionamiento en el 2012 por lo que la remediación ambiental del sitio está en curso.

Asimismo, este artículo manifiesta que “Subterráneos de Buenos Aires propuso, finalmente, que los efluentes fuesen trasladados y almacenados en una serie de cisternas a construir especialmente en cercanías de una planta de saneamiento para que allí se decida su destino final.  Falbo explicó que “Shell no quiso ni quiere hacer esto porque es mucho más costoso.  A pesar de los esfuerzos del juzgado, del perito y de la demandante, siempre encontró la forma de dilatar el cumplimiento de la sentencia, que es muy complejo técnicamente, requiere innumerables autorizaciones y del que no hay antecedentes en la Justicia.  Lo hizo con dos objetivos: que las obras se ejecuten tarde o que directamente nunca se hagan.  Esto es una estrategia general de las empresas contaminantes. Recomiendan cuestiones técnicas que saben que no van a dar resultado pero que igualmente se discuten.  La limpieza tuvo que haber empezado hace más de un año y medio.”  El juez interviniente, Miguel Prada Errecart, requeriría en breve a la petrolera que defina la forma de disponer los líquidos aunque la petrolera aún no contestó los cuestionamientos que le formula SBASE para saber cuánto ha gastado hasta el momento en el saneamiento.  Según cálculos de la empresa estatal, Shell habría erogado entre 10 y 12 millones de pesos hasta el momento. Finalmente el 30 de abril de 2013, en el marco de obras de refacción integral de la estación de servicio, se iniciaron las tareas de remoción de los depósitos dañados que ocasionaron las filtraciones de combustible y la consiguiente contaminación de los suelos de la zona Camiones de compañías de gestión de residuos especiales e industriales aguardaron la salida de los viejos tanques que serán reemplazados, presumiblemente, por otros más modernos. El servicio de la línea E, en tanto, no se vio alterado ya que se considera que las obras desarrolladas por la petrolera no implican ningún riesgo para los pasajeros, por lo que no se procedió al cierre de la estación Independencia.”

En este sentido, aclaramos que el Plan de Remediación ha sido expresamente consentido por Subterráneos de Buenos Aires.

Originalmente, Shell Argentina había propuesto descargar el agua tratada en el desagüe pluvio cloacal operado por AySA, ya que la estación de servicio cuenta con un permiso de vuelco. Ante un pedido de ampliación de dicho permiso, AySA se negó sistemáticamente. Ello llevó a que el Juez interviniente en la causa requiriera a Shell Argentina efectuar una modificación del Plan de Remediación originalmente aprobado, en lo que respecta al punto del tratamiento del agua.

Shell Argentina propuso, entonces, retirar el agua proveniente del proceso de remediación, almacenarla temporalmente en la estación de servicio y luego retirarla mediante camiones, que volcarán el agua tratada en la Refinería de Shell en Dock Sud, en atención a que dicha Refinería cuenta con los permisos para ello. Esta propuesta está siendo evaluada por las autoridades. Una vez aprobada, se dará inicio al bombeo y tratamiento del agua subterránea.

Es preciso señalar, también, que el agua bombeada desde los pozos de producción se trata in-situ. De dicho tratamiento se producen dos corrientes: la primera, y de menor volumen, consta de los compuestos contaminantes que han sido separados del agua, lo cuales luego se envían para disposición final a plantas de tratamiento ad-hoc. La segunda corriente, de mucho mayor caudal, se trata de agua tratada y en especificación legal para ser volcada. Esto es que el agua que se obtenga de la remediación es un efluente líquido tal como lo define la normativa vigente y las resoluciones de ACUMAR, no un residuo peligroso o especial. Actualmente, se encuentra pendiente de contestación un oficio dirigido a la Autoridad del Agua de la Pcia. de Buenos Aires, respecto de esta posibilidad.

Respecto al costo del proceso de remediación ambiental del sitio, Shell ha recibido al perito contador designado en la causa a tal efecto todas las veces que el perito o el Juez de la causa así lo requirieron. Shell cuenta con una contabilidad específicamente asignada en la cual se vuelca la información contable relacionada con las tareas de remediación de este sitio. No obstante ello, Shell ha denunciado en el expediente los gastos ocasionados por dichas tareas.

 

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